Y bueno, se acaba esta "Tragicomedia de 17", pues mañana se esfuman para dar paso al número venidero. Cierro este año con miles de recuerdos, tanto buenos como malos (obviamente), pero sin duda alguna todos ellos increíbles. Realmente, no han sido mis 17, han sido la segunda parte de mis 16. Empezando con una historia, y después de dos años acabándola. Con esta entrada acabo esta etapa de mi vida; dejando atrás todas estas entradas ficticias y no tan ficticias que llegaron a llenarme más que otra cosa. Perdurarán para siempre aquí, al igual que las del http://mdontforgetme.blogspot.com/
Ahora, comenzaré a pensar en el 18, y en las factibles maneras de llenarlo lo mejor posible. De mí, qué os puedo decir. Seguiré entre cuerdas, folios, y mis movidas.
1 sept 2012
11 ago 2012
Despedidas con glamour.
- Bueno tío, entonces pasé por delante y lo vi abierto.
- ¿Y entraste?
- Eso mismo. No me preguntes porqué, pero sentía que tenía que hacerlo.
El barman recicló nuestras copas; con menos alcohol.
- Entonces -seguí- estaba todo jodidamente oscuro. O sea, no se veía absolutamente nada. Pero seguí.
- Estás loco -bebió.
- Llegué a alcanzar el hueco de las escaleras, y mirar arriba -bebí-. Y vi una luz que saldría de algunas de las puertas; así que decidí subir.
- ¿Para?
- Cállate. Subí y subí, y parecieron quinientos escalones. Por fin llegué, y evidentemente una de las cuatro puertas de la planta estaba abierta. Y la luz huía de aquel lugar. No como yo. Así que fui a contraluz.
- ¿Y qué pasó?
- Que te calles he dicho. Entré directamente a un pasillo, y veía una sombra procedente de la sala de estar, así que fui. No me preguntes porqué. ¿Sabes qué era la sombra?
- Qué.
- Una mujer devorando a un hombre, o lo que una vez fue.
- ¿Y entraste?
- Eso mismo. No me preguntes porqué, pero sentía que tenía que hacerlo.
El barman recicló nuestras copas; con menos alcohol.
- Entonces -seguí- estaba todo jodidamente oscuro. O sea, no se veía absolutamente nada. Pero seguí.
- Estás loco -bebió.
- Llegué a alcanzar el hueco de las escaleras, y mirar arriba -bebí-. Y vi una luz que saldría de algunas de las puertas; así que decidí subir.
- ¿Para?
- Cállate. Subí y subí, y parecieron quinientos escalones. Por fin llegué, y evidentemente una de las cuatro puertas de la planta estaba abierta. Y la luz huía de aquel lugar. No como yo. Así que fui a contraluz.
- ¿Y qué pasó?
- Que te calles he dicho. Entré directamente a un pasillo, y veía una sombra procedente de la sala de estar, así que fui. No me preguntes porqué. ¿Sabes qué era la sombra?
- Qué.
- Una mujer devorando a un hombre, o lo que una vez fue.
2 ago 2012
Hotel [Incompleta]
Bajé del taxi hundiendo mi ya no reluciente zapato izquierdo en cualquier charco formado en la pretérita tarde. Imposible fue no exclamar un MIERDA. El taxista bajaba por su lado y abría el maletero, acercándose a la misma vez el botones del hotel a completar el trabajo. Mientras sacudía mi pierna al aire, vi de nuevo a aquella mujer atravesar el hall del hotel; no pude hacer otra cosa que apresurarme a seguir su paso. "¡Señor! ¡Su maleta!", apenas le escuché. Empujé con violencia aquella puerta forrada en oro y me encontré de nuevo allí. Pulsó el reclamo un ascensor que ya abría sus puertas ante su hermosura, y yo tan solo estaba a algunos kilómetros de aquella escena. Solo pude correr. La velocidad disminuyó a medida que me aproximaba a su campo de visión, hasta finalmente entrar a paso firme, jadeante, y colocarme a su diestra. Dentro estaba marcada la planta 23. Yo iba al 7. Las puertas se cerraron, comenzamos a subir.
22 jul 2012
"Y corten".
Las luces se encendieron, las cámaras dejaron de grabar y los actores dejaron de serlo. Una estampida quedó formada en el escenario y tras él, como cientos de cazadores acechando su presa y lanzándose finalmente a por ella. La silla del director aún la ocupaba, y esperaba no levantarme en un largo rato. Mi actor principal ya arranca su coche, y no tardará mucho en estar en cualquier otra parte. Mi actriz principal. Ella sigue rodeada de algunos aduladores que tan solo deseo esfumar con un chasquido de dedos. Pero no soy esa clase de magos. Veo en su cara inconformidad. La llamo. Me mira. Todos me miran. Ella comienza a venir. Tiene huevos que el director esté más nervioso que la actriz.
18 jul 2012
Tiny dancer.
Caminábamos despacio con prisa. Eran días de joder por su aroma. Esencia. Volvíamos tarde y salíamos temprano. Nos empujábamos como quien empuja sin querer empujar. Mirábamos al mundo sin esperar que nos devolviera la mirada. Música sin escenario; ya lo construíamos. Pero siempre improvisando, ¿qué más da que todo salga mal alguna vez? Horrible el resto de ojos que la miraban. Ojalá tan solo alguno de ellos fuera meritorio de contemplarla para no sentir el impulso de decir Oye, córtate. Pero para nada. Tampoco puedo hablar demasiado yo.
Pero hoy quiero recordar aquel piano. Aquella vuelta de noche. Cenas en no restaurantes, y cines de mierda. ¿Te gusta Elton John? Claro. No lo sabía. Joder, mi pequeña bailarina. Ojalá llegues a cualquier escenario que esté construido sin importar cuánto público haya. Pero, abrázame joder. Como cuando durábamos minutos y minutos. Las luces de la autopista jamás habían iluminado tanto. Y es que no hay nadie que nos mire. Vuela ahora. No hay testigos. Solo lo sabremos nosotros. Solo. Solo contigo.
Y yo, no desearía tenerla de otra forma~
Pero hoy quiero recordar aquel piano. Aquella vuelta de noche. Cenas en no restaurantes, y cines de mierda. ¿Te gusta Elton John? Claro. No lo sabía. Joder, mi pequeña bailarina. Ojalá llegues a cualquier escenario que esté construido sin importar cuánto público haya. Pero, abrázame joder. Como cuando durábamos minutos y minutos. Las luces de la autopista jamás habían iluminado tanto. Y es que no hay nadie que nos mire. Vuela ahora. No hay testigos. Solo lo sabremos nosotros. Solo. Solo contigo.
Y yo, no desearía tenerla de otra forma~
2 jul 2012
Poeta sin primavera.
El tiempo de las musas se ha acabado, gritaba. Y es cierto, no mentía; las musas se han extinto. Aquellos tiempos ya pasaron. Las ganas de conquistarlas, describir cada gesto, cada partícula de su ser. El amor por blogs, el odio por el blog; la vida y la envidia. El llegar y buscar palabras ajenas. No, no tan ajenas. Ya no hay nada de eso. Ahora os contaré una historia. La de un chico en un siglo no muy lejano a este, que quedó cautivado por la más hermosa chica de su mundo. Durante décadas la escribió cada día y cada noche. Y aunque ya la tenía más que hechizada por sus palabras, continúo saciándola. Así cada día, y cada noche; hasta que se acabaron las palabras. Y yo que te creía eterna y perfecta, decía. Ella se casó. Él se cansó. Y continuó escribiendo a la vida sin esperar ninguna caricia como antaño. Ahora él era el insatisfecho. No quería escribir, no quería que le escribieran. Los tiempos pasaron, y quería seguir viviendo aquellos, pero ya era imposible. Ni la recordaba. Y entonces se retiró a algún lugar, y murió.
30 jun 2012
Sin rumbo y sin batería.
¿Dónde estamos? Ni idea. Voy por una carretera interminable sentado en el asiento del copiloto. ¿El coche? Viejísimo. Y el adónde vamos tampoco importa demasiado. Tan solo importa la carretera y las cientos de luces que sirven de amigas. Wind up space. En mis manos tengo el único medio que me mantiene vinculado a ella, y casi no le queda batería. Estamos fuera del Mundo. Esta es la única conexión a la realidad. Preciosa realidad. Pronto nos perderemos para siempre. Ella lo sabe. Me manda el último recuerdo de lo que sería esta tierra. Simplemente ella: su inmortal sonrisa que atravesaría cualquier televisor, sus ganas de vivirme, todo y nada a la vez. Inmortalizado en una foto. Es ese último recuerdo el que me hace olvidarme de todo lo que esté muerto, para simplemente soñar en lo vivo. Porque me ha dado la vida. Muerto tantas veces y después reaparecido. Ahora solo el vivo. Las carreteras se acaban, pero ella aún no duerme. ¿Y a mí? A mí todavía me queda para llegar.
28 jun 2012
Música como filosofía.
Toda la música está contenida en una dimensión infinita, e inalcanzable de manera directa para el hombre. Todas y cada una de las canciones y piezas musicales se encuentran perdidas por una cuarta dimensión espacial. En el momento en que aprendemos a tocar un instrumento, creamos una conexión hacia esa dimensión que nos permite traer de allí esas canciones. Y es cuando desarrollas cierta habilidad con algún instrumento cuando te es más fácil traer la música desde allí hasta aquí.
En el momento en que se juntan ciertas personas para tocar alguna pieza en común, es cuando se evoca esa canción al mundo real. Se invoca. No existe más que cuando se toca en directo. Ninguna grabación es capaz de captar la atmosphera de la cuarta. Hay que vivirlo.
Y es que cuando tocamos algún instrumento es cuando recargamos los sentimientos perdidos en el día.
En el momento en que se juntan ciertas personas para tocar alguna pieza en común, es cuando se evoca esa canción al mundo real. Se invoca. No existe más que cuando se toca en directo. Ninguna grabación es capaz de captar la atmosphera de la cuarta. Hay que vivirlo.
Y es que cuando tocamos algún instrumento es cuando recargamos los sentimientos perdidos en el día.
25 jun 2012
De no R-umba.
Perdí todo por ganar nada. Sí. Lo sé; lo sabes, me equivoqué y ahora no hay vuelta atrás. Pero tantas veces pienso el y si, y no puedo apenas imaginarlo. Será por eso el que no elegí tu camino, y me arrojé por cualquier acantilado creyendo que abajo habría nubes, y no rocas. Pero ¡joder si estaban afiladas esas nubes! Y de nuevo te imagino, en cualquier otra parte, pudiendo. Porque ya parece que no, pero hay días que parece que sí. Tantos años, y me di cuenta al final. Y tú, también, supongo. Nunca es tarde, pero tampoco es pronto.
19 jun 2012
17 jun 2012
El vuelo para las 7.
Me despertaron temprano. Ven, tenemos que decirte algo, me dijeron. No, no me despertaron; estoy soñando. Te damos la opción de irte lejos de aquí, un año, o dos, o tres, o no vuelvas, pero te dejamos irte. ¿Qué día es? Cualquier sábado. Coño, no puedo irme un sábado. El vuelo dura un par de horas. Trato.
Cuando llegué me presentaron a un par de tíos que serían mis compañeros de piso. Mierda, había quedado hoy con ella a las siete. Se llamaban Tom y Jim, o algo así, no sé. Uno era rubio. Y estaba bastante gordo. Apenas entendía una mierda de lo que me decían, obviamente no era mi idioma el de ese país. ¿Dónde estoy? Hasb... Hamm... ni idea, pero empezaba por h, creo. Está lloviendo.
Deshice mi maleta sobre la cama. Muy poca ropa, muy pocas cosas. ¿Cómo es posible que quepa mi vida en una maleta tan pequeña? El azul atravesaba la ventana y se proyectaba en las cuatro paredes del que sería mi dormitorio. Tan solo había azul. Un océano. Me estoy ahogando, siento. ¿A cuántos kilómetros estoy de casa? ¿A cuántos kilómetros estoy de encontrarme? No, ya me he encontrado. Esto es encontrarme, lo de antes, era perderse. Sí, será eso. El gordo rubio entró en mi cuarto, y se sentó en la cama, sobre una de mis camisas favoritas: la verde. Hijo de puta, levanta tu culo, pienso. Sonrío y le arranco de sus posaderas mi camisa, él sonríe y dice algo que ni idea.
Deshice mi maleta sobre la cama. Muy poca ropa, muy pocas cosas. ¿Cómo es posible que quepa mi vida en una maleta tan pequeña? El azul atravesaba la ventana y se proyectaba en las cuatro paredes del que sería mi dormitorio. Tan solo había azul. Un océano. Me estoy ahogando, siento. ¿A cuántos kilómetros estoy de casa? ¿A cuántos kilómetros estoy de encontrarme? No, ya me he encontrado. Esto es encontrarme, lo de antes, era perderse. Sí, será eso. El gordo rubio entró en mi cuarto, y se sentó en la cama, sobre una de mis camisas favoritas: la verde. Hijo de puta, levanta tu culo, pienso. Sonrío y le arranco de sus posaderas mi camisa, él sonríe y dice algo que ni idea.
3 jun 2012
Confieso.
Y la verdad es que sí, siento lástima por ellos. Porque fingirán creer que sí, que son felices. Y ojalá lo sean de verdad, o se autoengañen, o como demonios sea. Pero aquellos que viajaron de amor en amor acaban sin tenerlo. Y tampoco es que sea mucho más meritorio quedar preso por una persona durante una vida. Y supongo que aquellos trotadores son los que no hay día sin noche que no piensen en que sí, que quizás hubieran podido pelear un poco más por lo que de veras quisieron. Y entonces ese es el verdadero sentimiento; todas las acepciones de la palabra. Pero y qué. Pues nada, escapa si puedes de él, porque no es tan meritorio quedar preso.
Y aquí sigo yo, sentado sobre cualquier acera, mirando mis Vans sobre la carretera, entre cualquier humo, y entre cualquier botella. Esperando que haya algún coche que sea capaz de levantarme. Pero no cruzan, siempre es de madrugada en esa calle. Me encanta que lo sea. Me siento solo. Odio que así sea.
Y es que cada vez quedan menos escapatorias. No paro de buscar el cambio de aires que necesito. Cambiar de personas, de lugares, de noches. Y es lo mismo siempre. Un círculo; ahí, como el de la izquierda. Y no sé en qué refugiarme ya para poder tener un día más por el que seguir.
Siempre vuelve todo, siempre. Pero esta vez es distinto. Es ahogarme hasta que vuelva, y no quiero esperar más.
Y aquí sigo yo, sentado sobre cualquier acera, mirando mis Vans sobre la carretera, entre cualquier humo, y entre cualquier botella. Esperando que haya algún coche que sea capaz de levantarme. Pero no cruzan, siempre es de madrugada en esa calle. Me encanta que lo sea. Me siento solo. Odio que así sea.
Y es que cada vez quedan menos escapatorias. No paro de buscar el cambio de aires que necesito. Cambiar de personas, de lugares, de noches. Y es lo mismo siempre. Un círculo; ahí, como el de la izquierda. Y no sé en qué refugiarme ya para poder tener un día más por el que seguir.
Siempre vuelve todo, siempre. Pero esta vez es distinto. Es ahogarme hasta que vuelva, y no quiero esperar más.
31 may 2012
Estrellas inalcanzables.
Arrastrar el fardo de pesimismo de cada día. No disminuye y tan solo crece sin control. Apenas encuentro el punto en el que estar; pero me encanta. Cruzo la vida de principio a final parcial y no encuentro más que recuerdos que se acumulan y desaparecen. El día a día, es lo que más cuenta, y no puedes más que esperar a poder recordar el hoy mañana. Entonces tan solo cuentan los recuerdos de mañana. Me abriré las venas, me saldrán palabras.
No hay motivación en la vida. Corrijo, apenas. Todos los sueños, fantasías, y demás cosas irreales no existen. No hay un mundo más allá de este, no hay unos personajes más allá de las hojas, ni unas promesas que esperan ser cumplidas. No existe lo que te juran las palabras. Ni este blog. Aborrece que te digan "te llevaré a las estrellas", pues es imposible. ¿Qué esperas? ¿Un cohete y una escafandra? Oh sí, aquí vuelve. Y aún en una estrella qué, ¿qué esperas? ¿Caviar y champán? Arrepiéntete de lo que no has hecho, y corrígelo si estás a tiempo; pues no hay dos vidas para tomar varios caminos. Esas promesas de otras vidas, no valen. Solo vale el que hoy te coja de la mano y te diga, vamos a por el mundo. Y aún así dúdalo; no hay quien pueda con ese cabrón.
Pero, ¿qué vas a hacer sino? Sentarte en tu sofá, encender el televisor y esperar a que la muerte deje cualquier canal sintonizado? No. Elegimos soñar. Soñar cosas que no existen, sí, para tener una esperanza de que hay algo más. Y aunque diga que no hay más que esto y el hoy, creo en todo lo que jamás veré. Porque sí. Porque si no sería aburrido y apenas mis palabras tendrían valor en tus oídos. Dame cualquier corazón, y te prometo que lo moldeo hacia cualquier camino que imagine. Y jamás me deis las gracias por algo que amo. Aunque las calles se descalcen, y los árboles dejen de mirarnos, seguiremos soñando.
No hay motivación en la vida. Corrijo, apenas. Todos los sueños, fantasías, y demás cosas irreales no existen. No hay un mundo más allá de este, no hay unos personajes más allá de las hojas, ni unas promesas que esperan ser cumplidas. No existe lo que te juran las palabras. Ni este blog. Aborrece que te digan "te llevaré a las estrellas", pues es imposible. ¿Qué esperas? ¿Un cohete y una escafandra? Oh sí, aquí vuelve. Y aún en una estrella qué, ¿qué esperas? ¿Caviar y champán? Arrepiéntete de lo que no has hecho, y corrígelo si estás a tiempo; pues no hay dos vidas para tomar varios caminos. Esas promesas de otras vidas, no valen. Solo vale el que hoy te coja de la mano y te diga, vamos a por el mundo. Y aún así dúdalo; no hay quien pueda con ese cabrón.
Pero, ¿qué vas a hacer sino? Sentarte en tu sofá, encender el televisor y esperar a que la muerte deje cualquier canal sintonizado? No. Elegimos soñar. Soñar cosas que no existen, sí, para tener una esperanza de que hay algo más. Y aunque diga que no hay más que esto y el hoy, creo en todo lo que jamás veré. Porque sí. Porque si no sería aburrido y apenas mis palabras tendrían valor en tus oídos. Dame cualquier corazón, y te prometo que lo moldeo hacia cualquier camino que imagine. Y jamás me deis las gracias por algo que amo. Aunque las calles se descalcen, y los árboles dejen de mirarnos, seguiremos soñando.
28 may 2012
Capítulo I
Cuando desperté, Joe estaba muerto a dos metros de la cama. No sabía qué había pasado. Desde la cama veía toda la habitación desordenada, y un par de lámparas destrozadas. La ventana estaba abierta, y la noche se colaba por ella. Me levanté semidesnudo y salí al pasillo. La sangre se dibujó haciendo un camino hacia el ascensor. Volví a entrar en la habitación para coger algo de ropa. Me vestí y fui a por mi teléfono, que estaba en el baño. Sally estaba muerta en la bañera. Marqué el teléfono de George. Saltó el contestador.
26 may 2012
Yo y tú y nosotros.
Entré al bar con un retraso de muchas copas. Entraba solo. Había la suficiente gente para no conocer a nadie y conocerlos a todos tras detenerte un momento en cada cara. Pero sabía que estaba solo. No había llegado tarde. Y entonces, allí la vi; rodeada de los que serían familia sin compartir sangre. Perfecta, como siempre. Comencé a acercarme, cuando vi que se le acercaba alguien por detrás. Era yo abrazándola. Sonreí. No pasa nada, les dejaré un rato solos. Me acerqué a la barra y pedí lo de siempre. Entonces ellá entró, y se detuvo en la entrada justo como había hecho yo unos minutos antes. Nos vio juntos, y se sentó junto a mí en la barra. No pasa nada, les dejaré un rato solos, pensó.
- Parece que ya les has visto - dije.
- Haha, sí. Fíjate, parecen tan intocables.
- Te invito a algo.
- Parece que ya les has visto - dije.
- Haha, sí. Fíjate, parecen tan intocables.
- Te invito a algo.
20 may 2012
Last Ocean Room.
Llega la hora de una entrada un poco distinta. Hace ya muchos años que la música se convirtió en algo fundamental de mi vida. El hecho de que una canción, o un sonido fuese capaz de cambiarte el día, o la vida, hizo que quisiera crearla para transmitir lo mismo que años atrás transmitieron algunas personas. Así, se inició hace unos meses un proyecto llamado LastOceanRoom., en el que cuatro personas quisimos aportar ese cambio a tu día, semana, o vida. Esta entrada va por ese mi grupo, y por ellos los integrantes.
16 may 2012
Suicidio sin cadáver. (Pt.II)
Me senté donde siempre. Con las caras de siempre, en la barra de siempre. Pero apenas distinguía el bar con tantas mesas nuevas. Gracias a Dios que la barra era la de siempre.
- Hola, Red.
- ¿Lo de siempre?
- Con tu cara larga.
- Vaya, ¿el grandullón ha vuelto?
- Sin ser navidad.
- Salud.
- Hola, Red.
- ¿Lo de siempre?
- Con tu cara larga.
- Vaya, ¿el grandullón ha vuelto?
- Sin ser navidad.
- Salud.
15 may 2012
Running away into you.
Arrancar en cada trago a aquel niño de cualquier cuerpo. Tan solo una llave para desbloquear todos los pensamientos. Los cohíbes en el día y al llegar la noche consigues liberarlos. Y a pesar de todo no es la herramienta recomendada. Una cerradura, entonces, en la que no encaja ninguna llave. Y debería sentir desasosiego cuando veo que soy dos en vez de uno. Pero me encanta. Me encanta ser ese que puede decirte mil cosas. Y ser ese que no sabe decir ninguna. Arrastrarme por encontrar mis palabras y arrastrarme por encontrar las tuyas. Solo tenemos instantes y la oportunidad de hacerlos eternos. Vivir y morir en cada día. Saber que son infinitos los rincones aún por descubrir. Y el hecho de saber que jamás conoceremos ni una décima parte del puzzle. Las piezas quedan reducidas a cartón que no encaja. Rézale a tu Dios para encontrarte. Y aún no haciéndolo seguirás refugiándote en sus oraciones. Siempre con esperanza. Una esperanza que se desbanece cada día entre sábanas y sueños rotos. Y ojalá siga tu sudor saciándome un día más en el mañana más ingrato. Ojalá las paredes de los portales me cuenten las historias que han visto. Sus ojos nunca se humedecieron aún viendo más que el hambre, pero tuvieron el irremediable deseo de cerrarse para no abrirse ni en cualquier mediodía de domingo. Vetusto queda ya lo de mi chaqueta en sus hombros y ahora es el aire que le falta para poder decirme una noche más es increíble.
12 may 2012
Nacimiento sin placenta. (Pt.I)
- ¿Qué será?
- Lo de siempre, pero hoy nada de caras largas; estoy celebrando.
- ¿Y qué celebra?
- Mi nacimiento.
Alguien gritó tras de mí, a unos cuatro metros. Una partida de cartas era la causa. Una derrota el motivo.
- ¿A qué se refiere?
- Hoy he nacido.
- Pero si aparentas cuarenta, joder.
- Lo de siempre, pero hoy nada de caras largas; estoy celebrando.
- ¿Y qué celebra?
- Mi nacimiento.
Alguien gritó tras de mí, a unos cuatro metros. Una partida de cartas era la causa. Una derrota el motivo.
- ¿A qué se refiere?
- Hoy he nacido.
- Pero si aparentas cuarenta, joder.
8 may 2012
Compartir una vida.
Atravesé la frontera hacia el mediodía. Los chicos habían venido a despedirme a casa, pero ella no. Apenas la había visto en los últimos cuatro días. Sería muy duro, decía. Tenía razón. Pero más duro eran las horas en las que se acercaba el final y tan solo podía conformarme con recuerdos. Recuerdos de tactos. Recuerdos de olores. ¡A la mierda con los recuerdos si tan solo ansiaba verla una vez más! Lo de su pupila en mi pupila. ¡A la mierda! Incluso por el retrovisor veía cómo lloraban mientras agitaban sus brazos y solo sentía compasión por ellos; compansión porque jamás sentiría por ellos tanto que por ella. Y nunca lo sabrían.
3 may 2012
Livin' in poor.
Parece que otra vez vuelve el invierno aunque en mi armario esté la de verano. Recuerdo cuando cada día era el mismo que el anterior; días sin sabor, noches amargas. Quedaba atrapado en el mismo minuto una y otra vez, sin poder salir de él. Luchando por uno nuevo, y perdiendo por el de siempre. Sin salida. Encerrado continuamente en sesenta segundos que se repetían, y se repetían, y se repetían, hasta matarme con una almohada. Recuerdo cuando cada día era distinto al anterior, y amanecía con distintos soles. No importaba el tomorrow, y solo el hoy era importante. Un punto de vista diferente cada día, una oportunidad para seguir vivo. Así hasta que otra vez los sesenta segundos me hacían el preso de su cárcel de arena; y solamente podía limitarme a esperar que el reloj diese de nuevo la vuelta para dejarme absorber entre arenas movedizas. ¿Entonces qué?
Recordaré cuando los días eran verano. Los días más largos antojándose los más cortos. Caprichosos. De que el tiempo se me escapaba entre los dedos y no podía recogerlo del suelo. Bueno, recogerlo en forma de recuerdos sí. Los recuerdos de una vida sin una muerte. Los latidos del calor. ¡Oh verano! Qué bueno tenerte de vuelta.
1 may 2012
Llamas sin teléfono.
¿Sus ojos? Cerrados. Descansa, susurra. No posible con semejante dosis de adrenalina por cada milímetro. Me atrevo incluso a pensarte ilusa. Espasmo. Despierta, siento. Vámonos; donde nada nos recuerde y todo sea por descubrir. Pero solo de la mano. ¿Qué? Nada, solo contigo. Aquello de todos mis exóticos parajes, todas las montañas nevadas, playas desérticas y senderos imposibles fueron concebidos realmente en ella. Y aborrece la palabra perfecta de mis labios, porque cansarme de pronunciártela es, de nuevo, no posible.
Desde mi balcón me asomo a verla desnuda trepar. Date la vuelta. Encajad de nuevo: yin y yang. Un espasmo más. Falta poco para que se duerma. Su respiración pasa al otro nivel, y sus manos dejan de acariciar para dormir en mí. Mis manos no duermen, mis ojos no se cierran y mi corazón se abre aún más. Y sin querer, moverme y despertarte. Y no enfadarte, sino enamorarte. Y abrazarme y besarme. Y girarme y mirarte. Y tocarte y susurrarte. Arte. Una vida en una noche. Lluvia fuera, y llamas dentro. Estamos ardiendo, chaval. El cielo nunca estuvo tan cerca.
Se viste con mi ropa. Hipnótica y perfecta. Últimas caricias; primeros besos en la mañana. Buenos días, princesa.
Desde mi balcón me asomo a verla desnuda trepar. Date la vuelta. Encajad de nuevo: yin y yang. Un espasmo más. Falta poco para que se duerma. Su respiración pasa al otro nivel, y sus manos dejan de acariciar para dormir en mí. Mis manos no duermen, mis ojos no se cierran y mi corazón se abre aún más. Y sin querer, moverme y despertarte. Y no enfadarte, sino enamorarte. Y abrazarme y besarme. Y girarme y mirarte. Y tocarte y susurrarte. Arte. Una vida en una noche. Lluvia fuera, y llamas dentro. Estamos ardiendo, chaval. El cielo nunca estuvo tan cerca.
Se viste con mi ropa. Hipnótica y perfecta. Últimas caricias; primeros besos en la mañana. Buenos días, princesa.
20 abr 2012
4x4
Recordaba los días. Aislándonos del único distinguido mundo, erigimos el propio entre cuatro paredes por cuatro días. No salimos en 5760 minutos. ¡Joder, eran muchos minutos! Minutos de despertar en sus mejillas y dormir en sus labios. De viajar a París en los puntos cálidos de su cintura. Olvidar incluso el café de la mañana por besar las nubes presas en almohadas. Admirar los dibujos formados por empapadas sábanas en el suelo. Arte, les llamamos, pero de no museos. El yin yang en nuestras manos. ¡Nos mira el mundo! ¡Que le jodan, estamos escondidos! Desayunaba sus ojeras y cenaba sus bostezos. ¿Qué hay del tiempo? Ya no avanza, olvídalo. ¿Somos perfectos? ¿Te crees perfecta? Solo contigo. Solo contigo. Recordaba los días como si fueran domingo.
- ¡Eh, tú! ¿En qué piensas?
- No, en Nada.
- ¡Eh, tú! ¿En qué piensas?
- No, en Nada.
15 abr 2012
Flor del mar.
En el punto más alto se encontraba, por encima de las nubes. Abandonaba, por fin, aquel lugar; sin cruzar ninguna puerta. Antes de salir, echó un vistazo atrás; fijándose en todo cuanto abarcaba su vista. Vastas extensiones de terreno, sin cultivar, se rendían ante la grandeza de sus ojos. Por primera vez, se sintió el Dios de aquel lugar. No recordaba el tiempo que había pasado preso de aquellas tierras. Pero fueron años. Quizás siglos. Observó por el este, donde unas dunas casi alcanzaban las nubes. Recordó el subir por un lado, y el bajar por otro. ¡Y cuán costosa fue la subida y placentera la bajada! Luego el oeste, "las tierras del sol", las bautizó. Donde tan solo una vez llovió, y suficiente fue para inundar aquella zona. Y finalmente, miró al frente. El último camino que hizo para llegar hasta donde estaba, y donde comenzó todo. No recordaba el segundo día, ni el tercero; pero sí el primero. Despertó sobre el ardiente suelo, aturdido y cegado por la luz del día. No supo cómo había aterrizado en aquella pista, ni cuándo despegó. De su pasado, solo recuerdos que bien podían haber sido soñados. No hubo compañía humana en su exilio, pero sí compañía.
6 abr 2012
Charcos en el suelo.
Me desperté a las doce. No miré el reloj, pero sería aquella hora. El ruido de motores atravesaba ya mi abierta ventana, y con él una brisa. Puede que fuera martes, jueves, o domingo. Me levanté de la cama y me acerqué a aquella ventana. Sí, era domingo; este dolor de cabeza no es de martes. No recordaba nada de la noche anterior. Pero lo imaginaba todo. Probablemente, habría ido a aquel bar, donde ella bailaba. Probablemente, al acabar su baile y dejar ardiendo al personal, le diría de ir a tomar algo a alguna otra parte que no fuera aquellas luces rojas. Arrancaría mi coche y viajaríamos por carreteras secundarias. Tomaríamos algo en cualquier bar, pero no estaríamos mucho rato. Iríamos a algún motel del que me marcharía justo antes de que ella se despertara. Y no la llamaría en toda la semana. Probablemente pasó eso. Y probablemente no. Probablemente me quedé en casa escribiendo. Imaginándome toda una vida y una muerte. O probablemente me iría con otra mujer. Levanté la tapa del retrete, y me puse a mear. Cerré los ojos por un momento y comencé a ladear la cabeza. Me salpiqué en la pierna. Jodido imbécil. Quizás hoy me enamore otra vez de ella, o quizás la odie. No sé cómo me he levantado, y no sé con quién me acostaré. Sí sé que escribir una historia es cuestión de una persona, y que la historia no la escribiría si no hubiera nadie que quisiera ser escrito. Que las del mañana no importan, y las del ayer son para brindarlas una sonrisa.
4 abr 2012
Piezas del puzzle.
Y por la mañana, apenas recordaba nada. Las mil y una palabras que había imaginado decir la noche anterior, quedaron sumidas al olvido; teniendo de nuevo un papel en blanco. Pero esta vez apenas había palabras con las que pintarlo. No importaba. Comprendí que en la única soledad posible surgiría aquella atmosphera que las dibujaría fácilmente en mis labios. Porque apenas hay que pensarlo demasiado. Que bajo la blancura de aquella aparente fría tez, se escondían las llamas del más ardiente fuego; esperando a salir. La infinidad del universo se encuentra resumida en la profundidad de sus ojos. Y la facilidad de perderse en ellos incluso es capaz de hacerme estremecer. Asomarse a ellos y no quedar prendado debería ser digno de admiración. ¿Qué admiración? ¡Una jodida medalla!
Del más vacío silencio buscaré el rellenarlo con palabras, e incluso notas músicales. Capaz de atravesar cada uno de tus lunares y perderse por los rincones de tu cuerpo. Y volveré a aquel momento, en que me pregunte dónde fueron a parar aquellas palabras. Y seguro, que poquito a poco, irán surgiendo de nuevo en mi mente a medida que vuelvas a quedar atrapada en mis ojos; hasta formar el texto imaginado cualquier noche de primavera por un simple novato escritor en busca el botón capaz de encender tu luz.
Del más vacío silencio buscaré el rellenarlo con palabras, e incluso notas músicales. Capaz de atravesar cada uno de tus lunares y perderse por los rincones de tu cuerpo. Y volveré a aquel momento, en que me pregunte dónde fueron a parar aquellas palabras. Y seguro, que poquito a poco, irán surgiendo de nuevo en mi mente a medida que vuelvas a quedar atrapada en mis ojos; hasta formar el texto imaginado cualquier noche de primavera por un simple novato escritor en busca el botón capaz de encender tu luz.
31 mar 2012
4:28 en la cárcel.
Creatividad muerta. El día a día se puebla de miles de segundos y minutos eléctricos; y el noche a noche de miles de sueños con y sin almohada. Chispas que no harían arder ni una hoja, almohadas de ladrillos. Enveneno esta carne para alimentar a la otra, sí. ¿El alma? Un carajo. No hay dos, sino uno. Y nada metafísico. ¿O todo? Arrástrame a esta silla después, y oblígame. Lo de tirarnos al suelo, no hace falta. Que le jodan al 'spring time' si quiero mi invierno y ella mi chaqueta. Si quiero el frío dentro y fuera. De hundirse con el barco, ¿sabes? De que lleváis mil de segundos espiándome y seguís como al principio. Notas. No pilláis de esto ni los puntos, ni las comas, ni la fusión. Que la camisa me revienta si te veo. Y los dedos entumecidos. Las rratas conservan más dignidad al no salirse del renglón y los perrros más; por fieles. Y míralos, en la jodida calle sin electricidad. De segundos, digo. Porque de minutos ni les hables. Carecen de reloj y de luna. Y miro mi muñeca y cora, y soy igual que ellos. ¿Qué diferencia? No creo en la roja natural. Y tampoco el mirarme con tu cara del espacio.¿De qué planeta dices? No, no lo conozco.
Seré yo el desigual.
23 mar 2012
Última parada.
- Me
encanta tu pelo. Podría pasarme mirándolo horas y no me cansaría.
Sonrió.
Era rubia, y su pelo abarcaba la espalda en su totalidad.
- Podría
decirte mil cosas. Ninguna de ellas pensadas antes; instantáneas al verte.
Podría hablar sin parar. Hacer que pusieras mi nombre a tus jaquecas y hasta
podrías odiarme.
- No
te entiendo.
- Pero
también podrías, porqué no, quererme unas horas. Podrías quererme y yo fingir
no hacerlo para aumentar tu deseo.
No le
dirigió la mirada mientras pronunciaba todo aquel discurso. Ninguno de los dos.
- Eres
de un horrible a veces... Apestas a alcohol.
- Haríamos
la noche nuestra, y al día siguiente no sé si sería capaz ni de hablarte.
- ¿A
qué viene todo esto?
Ella no entendía nada. Y él lo sabía.
19 mar 2012
Párpados sellados.
Durante años, luchó por abrir sus ojos. Sus parpados, quizás dotados de alguna enfermedad o maldición, parecíanle pesar toneladas, con el consiguiente perpetuo cierre de éstos y sin jamás poder levantarlos un ápice. Condenado a contemplar continua negrura, aceptó su destino, y vivió durante años ciego. Aunque los años se perdieron en el infinito, y la noción del tiempo también. Apenas podía distinguir día de noche, horas de segundos. Con su ceguera, y su soledad, nunca aprendió a valerse; y vivió muerto. La sensación que ocupaba su mente todo el tiempo era la de que, sí, tenía los ojos abiertos. Pero no veía absolutamente nada.
Un día, o noche, palpó sus ojos con la yema de sus dedos. Nunca antes lo había pensado. Así saldría de dudas de si tocaba su globo ocular, o si, al contrario, notaba su párpado cerrado. Con la ansiedad de saber la respuesta, y la lentitud de quien no quiere respuesta por temor a la verdad, acercó sus dedos hacia sus ojos. Del roce, cerró en acto reflejo sus ojos. Los tenía abiertos. Todo el tiempo. Durante esos años, permaneció con los ojos completamente abiertos, pero quizá careciendo de sensibilidad en sus párpados. Y no era la negrura interior lo que veía, sino la exterior. Un mundo completamente a oscuras. Carente de luz, carente de todo rastro de vida. Vivió muerto, en un mundo de muertos. Y entonces, por primera vez, cerró los ojos para no ver.
Un día, o noche, palpó sus ojos con la yema de sus dedos. Nunca antes lo había pensado. Así saldría de dudas de si tocaba su globo ocular, o si, al contrario, notaba su párpado cerrado. Con la ansiedad de saber la respuesta, y la lentitud de quien no quiere respuesta por temor a la verdad, acercó sus dedos hacia sus ojos. Del roce, cerró en acto reflejo sus ojos. Los tenía abiertos. Todo el tiempo. Durante esos años, permaneció con los ojos completamente abiertos, pero quizá careciendo de sensibilidad en sus párpados. Y no era la negrura interior lo que veía, sino la exterior. Un mundo completamente a oscuras. Carente de luz, carente de todo rastro de vida. Vivió muerto, en un mundo de muertos. Y entonces, por primera vez, cerró los ojos para no ver.
16 mar 2012
Sin tratamiento.
Afirmo que la vida es bendición y sentencio que vivir es perdición. Adictos al vaivén de los acontecimientos. Trata de droga tu historia, y sé un drogadicto. Y ojalá nunca estés de mono; aunque del espacio los haya de por medio. Y no es esta soledad envenenada la que hace que de mí surjan palabras como estas; no, jamás. Es el bienestar. El pensar en frío estando en llamas el que hace una visión de tres sesenta. Porque el optimismo y el pesimismo son aficionados al tenis, y juegan en mi campo. De local, sí. Y me brindan el partido al empezar. Con dos cojones. Y, a pesar de ser uno "mejor" que el otro, ambos son campeones y baten cada punto como el de partido. Y, aunque odie el tenis, amo verlos jugar.
Que si mi vida se encuentra presa en un hilo, es de nylon. Y solo sonaré si me haces vibrar. Solo sonaré en teatros de butacas ocupadas de asistentes sordos. No ciegos. De la cruda incomprensión comprendida en el comprender de la obra. Mi obra.
Que si mi vida se encuentra presa en un hilo, es de nylon. Y solo sonaré si me haces vibrar. Solo sonaré en teatros de butacas ocupadas de asistentes sordos. No ciegos. De la cruda incomprensión comprendida en el comprender de la obra. Mi obra.
4 mar 2012
Luz difusa.
Ya caía el atardecer, justo como había planeado para que fuese la hora perfecta. La playa, digna de lienzo, era una testigo más de la historia. Aves volaban a ras del mar, salpicándose con algunas de las gotas que aquel mar les ofrecía para refrescar el que había sido un día caluroso; pero ahora el clima era perfecto. Y no era casualidad, lo tenía todo planeado.
Ella, preciosa, apenas llevaba un vestido que abandonaba la normalidad, pero era perfecto. Aunque quizás confundió la perfección de aquellas telas con la perfección de ella; sí, sería eso. Nunca había visto sus ojos parpadear como aquel día, ni sus labios curvarse como en aquellas horas. Sus mejillas, cada día más angelicales, sonrojábanse ante algunas felicitaciones de los pulcros invitados. Ante ellas, solo podía proferir una ascendente sonrisa y un 'gracias' que se perdía en la atmosphera que les refugiaba.
Nunca le atrajo la idea de organizar una boda multitudinaria; de hecho, no había más de veinte personas, todos conocedores de la historia desde el más confuso comienzo, hasta el más nítido final. Era el día.
Él, desconectando su mente del presente, haciendo oídos sordos a las palabras que rezaba aquel trajeado Padre, viajó por el futuro; y ya comenzó a imaginar cómo sería despertar cada mañana y saber que los sueños se hacen realidad. Pero tan solo si te aferrabas a ellos incluso antes que a ti. Y de las últimas palabras que consiguió escuchar, fueron las que desencadenarían la nueva vida. Iluminado, da su "Sí, quiero", y el trajeado comienza de nuevo a hablar, realizando la misma pregunta a ella. "[...] hasta que la muerte os separe?"
25 feb 2012
Luz concentrada.
Años después.
LO HAN VUELTO A CONSEGUIR.
A TAN SOLO UNAS HORAS DEL LANZAMIENTO,
EL SINGLE ALCANZA MILLONES DE DESCARGAS EN TODA LA RED.
Aparta el periódico a un lado de la mesa, dejando visible las tostadas y el café aún calientes. No pudo evitar sonreír a medida que plegaba de nuevo aquellas hojas y dejaba verse aún el titular sobre la mesa. "Lo hemos vuelto a conseguir" - piensa.
Segundos más tarde, la puerta de la casa anuncia la entrada de alguien; y él, detiene su masticada para asegurar su escucha. Había llegado a casa. Sus tacones hacían más ruido que nunca, debido a la fuerte pisada fruto de la velocidad de su paso, y con cada paso, una palpitada de él. No creería que llegaría tan pronto a casa. Del umbral de la puerta, surgió una silueta femenina, conformada en la elegancia y sutileza de una mujer de oficina. Su mujer.
- ¿Qué significa esto? - pregunta sin dejar tiempo a saludos, arrojando el mismo periódico yacente en la mesa hacia él y sus tostadas.
- ¿A qué te refieres?
19 feb 2012
Luz tenue.
- Venga, susúrrame algo - le dijo ella al oído.
La ropa de ambos permanecía firmando el suelo de la habitación. Poco tenía ya que ver con ellos, que se encontraban entre sábanas chorreantes dibujando charcos sobre aquel mismo suelo. Los ojos, aunque cansados, luchaban por no acabar con toda aquella imagen de un parpadeo, y mantuviéronse abiertos mientras él corría su mano sobre el brazo de ella; haciendo pequeños círculos.
- Venga, te he dicho que me susurres algo, poeta de mierda.
- No se me ocurre ahora mismo nada, cielo - le responde con la mirada dirigida al infinito de la cama.
Entonces ella se incorporó un poco, lo suficiente para abandonar aquella postura e insuficiente como para que él no continuase con su mano aún recorriendo su brazo, con el fin de hacer chocar las miradas. Ella sabía perfectamente cómo romper cualquier momento que tuvieran en cuestión de segundos, y eso le encantaba.
- ¿A qué te refieres? - pregunta ella empujando el amor por la ventana.
- A que -miró al suelo, en señal de fracaso-, ahora mismo no tengo nuevas palabras.
Se produjo un breve silencio. La mirada de ella no se separó un momento de los ojos de él.
- ¿Y de qué coño me sirves entonces?
La ropa de ambos permanecía firmando el suelo de la habitación. Poco tenía ya que ver con ellos, que se encontraban entre sábanas chorreantes dibujando charcos sobre aquel mismo suelo. Los ojos, aunque cansados, luchaban por no acabar con toda aquella imagen de un parpadeo, y mantuviéronse abiertos mientras él corría su mano sobre el brazo de ella; haciendo pequeños círculos.
- Venga, te he dicho que me susurres algo, poeta de mierda.
- No se me ocurre ahora mismo nada, cielo - le responde con la mirada dirigida al infinito de la cama.
Entonces ella se incorporó un poco, lo suficiente para abandonar aquella postura e insuficiente como para que él no continuase con su mano aún recorriendo su brazo, con el fin de hacer chocar las miradas. Ella sabía perfectamente cómo romper cualquier momento que tuvieran en cuestión de segundos, y eso le encantaba.
- ¿A qué te refieres? - pregunta ella empujando el amor por la ventana.
- A que -miró al suelo, en señal de fracaso-, ahora mismo no tengo nuevas palabras.
Se produjo un breve silencio. La mirada de ella no se separó un momento de los ojos de él.
- ¿Y de qué coño me sirves entonces?
El chico de mirada caída.
Se despertó desconcertado. No recordaba nada de su pasado; apenas su nombre, apenas su edad. Frente a él, un hombre mayor, observándole. "Tienes dos opciones - comienza el anciano -; la primera, es que automáticamente recobres todos tus recuerdos y te sientas como hasta hace unas horas, con el intenso fardo de pesimismo u optimismo, lo desconoces; la segunda, es que te cuente yo tu vida, y te limites a creértela solo por lo que te hagan imaginar mis palabras". Apenas sin dudar, el chico opta la segunda opción.
Durante horas, aquel hombre le contó todas las historias pasadas del chico; todas sus angustias, metas, desilusiones, motivaciones, fracasos y logros. Cuando finalizó todas ellas, dejándole hasta el momento antes de su inconsciencia, el anciano desapareció. El chico ahora, tenía una vida basada en una historia contada. No se sentía protagonista de aquello, pero ¿qué tenía si no? Desprestigió la primera opción por miedo a llegar a sentir su fracaso real; sin pensar en algún momento que el logro tampoco sería experimentado.
Nunca confió en si mismo, ni al principio. Construyó su propia vida frente a una base de palabras que bien podrían ser falsas. Y así, se vio víctima de su propio cuento sin perdices ni final feliz.
Durante horas, aquel hombre le contó todas las historias pasadas del chico; todas sus angustias, metas, desilusiones, motivaciones, fracasos y logros. Cuando finalizó todas ellas, dejándole hasta el momento antes de su inconsciencia, el anciano desapareció. El chico ahora, tenía una vida basada en una historia contada. No se sentía protagonista de aquello, pero ¿qué tenía si no? Desprestigió la primera opción por miedo a llegar a sentir su fracaso real; sin pensar en algún momento que el logro tampoco sería experimentado.
Cadáver vivo.
Nunca confió en si mismo, ni al principio. Construyó su propia vida frente a una base de palabras que bien podrían ser falsas. Y así, se vio víctima de su propio cuento sin perdices ni final feliz.
18 feb 2012
Been insane.
Aquel día, aprendió a vivir. Comprendió que no necesitaba completar su círculo para saber que su vida giraba en un orden correspondido. Aprendió a abrirlo, y curvarlo hasta alcanzar una U. Dejó derramar todo cuanto se encontraba en su interior. Liberó los miles de momentos. Se esparcieron por el más infinito universo, perdiéndose en la lejanía que ni él alcanzaba a ver. De tres; y ahora de dos. "Vive" - le gritaron.
Yo,
soy mi peor enemigo.
soy mi peor enemigo.
10 feb 2012
Undécima.
Y es tenerla entre mis brazos el hecho de que sea capaz de creer en algo más allá de lo puramente visible. De enlazarnos como un perfecto lazo rojo bajo la sábana; y que la Sabana sienta envidia de nuestro calor. Mirarla entornando mis ojos, y contemplar que ella mantiene los suyos completamente cerrados. Probablemente viendo más lejos de todo cuanto yo quisiera ver. O quizás, puramente ciega. Ignorando todo y absolutamente todo lo que no se encuentre a nuestro alcance. Y es así como me siento al estar con ella. Apenas concibo el día siguiente, y el día anterior parece a milenios. Cada segundo se graba como una vida al completo; y soy capaz, después, de recordar mis primeros pasos y hasta mi última carrera. Y es cuando su respiración choca contra mi boca cuando siento que me está llamando más fuerte que nunca, a pesar de estar puramente fundidos en aquel abrazo; y que no hay otro lugar en que pueda querer estar que no sea ahí. Pues ella son todos mis exóticos parajes. Todas las montañas nevadas, playas desérticas, senderos imposibles. Y, bueno, qué decir de toda la fauna y flora de estos lugares... ni comparación tienen con su cuerpo.
Y ojalá pudiera exagerar un mínimo para que este texto tuviera el valor que realmente merece, pero, es difícil exagerar cuando apenas puedo llegar a expresar lo que realmente siento cuando su mirada se dirige a mis labios, y tan solo algunos milímetros me separan del cielo.
Y ojalá pudiera exagerar un mínimo para que este texto tuviera el valor que realmente merece, pero, es difícil exagerar cuando apenas puedo llegar a expresar lo que realmente siento cuando su mirada se dirige a mis labios, y tan solo algunos milímetros me separan del cielo.
6 feb 2012
Transmission.
Soy millones de ruedas dentadas transmitiendo la fuerza necesaria para el pensamiento. Exactitud. Siendo lo más enrevesado de un sistema aún más enrevesado. Tu pensamiento antes de acostarme. Las miles de turbinas accionadas dejando surcar a través todo fluido regalando mi energía y arrebatando a la misma vez. Complejo, sí; pero no imposible. Dices de adentrarte en las miles de estanterías sucedidas a su vez por más miles que se curvan varios pares de grados haciendo de sí un laberinto de tinta inteligible. Pero solo si te detienes. De adentrarte en los miles de mares, pues siete son exiguos para ambos, y navegar no paralela a la costa, pues no quieres hacerte ver, si no dirigirte a lo profundo. De ser tu puzzle incompleto aunque completo y tú las piezas remanentes. De que seas mi vampiresa en un laberinto de espejos. De que sea tu castillo, tú la princesa, y dragones acechen puerta pero siendo esta mía de duro material no ceda. Ni aunque porten escafandra.
De que no te entiendes; porque tú conformas mi pensamiento.
De que no te entiendes; porque tú conformas mi pensamiento.
4 feb 2012
Presente.
Aquel día, aprendió a quererla. Comprendió que no necesitaba nada más que unas cuantas caricias y algunos de sus besos para saber que su cora estaría tranquilo. Habían sido días de 24/7 con su imagen en su cabeza, pero no en sus ojos. Aprendió a quererla en silencio. Sin que compartieran el mismo aire durante apenas unos minutos para poder decirle cuánto sentía. Sin que supiera nada de él. Sin que ella pudiera entrar en la atmósfera de él y convertirse en su azul cielo. Aunque él no quería más cielo del que se encontraba en su boca. Y es por eso que, cuando volvió, introduciendo su llave silenciosamente y sin haber telefoneado antes, él aprendió a quererla.
29 ene 2012
Pause n' Replay.
Dios, qué insoportable.
Persona que pueda respirar cada mañana no es una que se encuentre en un estado de espera casi perpetuo. Comprendido este tiempo en, quizás, una semana, menos, más, créese una longeva vida basada en el aburrimiento sin placer. Se vio el principio pero incapaz de alcanzar desde aquí el final; que se esconde oscuro refugiado en contenedor o, quizás, en carruaje de un solo caballo. Pero, blanco. Y alado, ¡qué cojones! Largas son las noches e insufribles son los días. Apenas tuve tu calor, pero fue suficiente para broncearme; y ahora, que vuelvo a palidez, anhelo tu Sol y rehuso la Luna. ¡Ilumíname, coño! Se está tan oscuro aquí, que apenas alcanzo ver mis propias cicatrices y solo las sé de existencia por la sangre que recorre haciendo rebosar cada poro; ahogándome aún más. Y no creo que haga falta decir, a esta altura avanzada de la entrada, que no es el día 3, ni mi Septiembre. Harto de tanto sufrimiento solo quiero volver, quizás, unas semanas atrás para escuchártelo decir incluso cuando estaba prohibido. Pero no sé en qué momento fuimos a parar así. Y, ¡joder si pudiera decirte tan solo una de estas palabras sin sentirme culpable! ¡De no querer ser tu dolor de cabeza e irremediablemente pasar a ser tu migrañas con nombre! O, sin cariño alguno, letra.
Persona que pueda respirar cada mañana no es una que se encuentre en un estado de espera casi perpetuo. Comprendido este tiempo en, quizás, una semana, menos, más, créese una longeva vida basada en el aburrimiento sin placer. Se vio el principio pero incapaz de alcanzar desde aquí el final; que se esconde oscuro refugiado en contenedor o, quizás, en carruaje de un solo caballo. Pero, blanco. Y alado, ¡qué cojones! Largas son las noches e insufribles son los días. Apenas tuve tu calor, pero fue suficiente para broncearme; y ahora, que vuelvo a palidez, anhelo tu Sol y rehuso la Luna. ¡Ilumíname, coño! Se está tan oscuro aquí, que apenas alcanzo ver mis propias cicatrices y solo las sé de existencia por la sangre que recorre haciendo rebosar cada poro; ahogándome aún más. Y no creo que haga falta decir, a esta altura avanzada de la entrada, que no es el día 3, ni mi Septiembre. Harto de tanto sufrimiento solo quiero volver, quizás, unas semanas atrás para escuchártelo decir incluso cuando estaba prohibido. Pero no sé en qué momento fuimos a parar así. Y, ¡joder si pudiera decirte tan solo una de estas palabras sin sentirme culpable! ¡De no querer ser tu dolor de cabeza e irremediablemente pasar a ser tu migrañas con nombre! O, sin cariño alguno, letra.
26 ene 2012
Segundo eléctrico.
Cuando tu pensamiento se travistió con mi imagen por un segundo.
Y es eso, un segundo, el que bastó para que clavara mis ojos en ella, y ella en los míos, y saltaran las miles de chispas que incendiarían los miles de bosques creando una naturaleza paradójica para diccionarios y armónica para nosotros. Por un segundo, mi mundo dejó completamente de girar, desconociendo si ella era partidaria de esta mía situación o simplemente era el único al que el contador se le puso a cero, ansiando llenarlo con los miles de futuros recuerdos y sensaciones capaces de erizar cada uno de los vellos de mis brazos y manos que en aquel momento, se encontraban refugiadas en los bolsillos de mi sudadera. Y es tan solo un cruce de un segundo, y una sonrisa perlada, las que echaron aceite a este chirriado mecanismo dentado. Nunca la volveré a ver; y nunca me volverá a ver. Pero por ese ínfimo segundo, fuimos una vida, y una muerte. Fuimos amor y odio. Fuimos las miles de horas de ensayos y repasos entre bastidores para la representación de tan solo un par de horas. Pero todo esto queda reducido, nuevamente, a ese segundo.
Y ahora, continuará su camino sin nombre y cruzará su mirada con decenas de desconocidos, como lo soy yo, provocando quizás una simple atracción, o incluso ni eso; desconociendo todas y cada una de las palabras que le brindé por aquella noche en que nuestras vidas se cruzaron, por, tan solo, un simple segundo.
Y es eso, un segundo, el que bastó para que clavara mis ojos en ella, y ella en los míos, y saltaran las miles de chispas que incendiarían los miles de bosques creando una naturaleza paradójica para diccionarios y armónica para nosotros. Por un segundo, mi mundo dejó completamente de girar, desconociendo si ella era partidaria de esta mía situación o simplemente era el único al que el contador se le puso a cero, ansiando llenarlo con los miles de futuros recuerdos y sensaciones capaces de erizar cada uno de los vellos de mis brazos y manos que en aquel momento, se encontraban refugiadas en los bolsillos de mi sudadera. Y es tan solo un cruce de un segundo, y una sonrisa perlada, las que echaron aceite a este chirriado mecanismo dentado. Nunca la volveré a ver; y nunca me volverá a ver. Pero por ese ínfimo segundo, fuimos una vida, y una muerte. Fuimos amor y odio. Fuimos las miles de horas de ensayos y repasos entre bastidores para la representación de tan solo un par de horas. Pero todo esto queda reducido, nuevamente, a ese segundo.
Y ahora, continuará su camino sin nombre y cruzará su mirada con decenas de desconocidos, como lo soy yo, provocando quizás una simple atracción, o incluso ni eso; desconociendo todas y cada una de las palabras que le brindé por aquella noche en que nuestras vidas se cruzaron, por, tan solo, un simple segundo.
19 ene 2012
Función vital.
Créame.
Distráeme de lo nocivo, y arrástrame hacia el pozo de mis deseos. Y, déjame sacar de él todo cuanto desee, y déjame beber durante décadas, hasta que me encuentre satisfecho, pero la cubeta se muestre infinita. Y, cuando mejor todo vaya, piérdeme. Piérdeme para poder encontrarme y decirme lo mucho que me has echado en falta. Piérdeme apagando tu luz, dejando mi barco sumirse en la oscuridad mientras roza costa y créase en alta mar. Y luego, corre tu pelo dejando ver tu cara y muéstrate. Muéstrate solo para que estos ojos tengan sus merecidas vacaciones; y el lagrimal las rebose de felicidad. Muéstrate nueva y experta, siendo vieja e inocente. Sé una paradoja. Sé mi paradoja. La de los lunes y los martes. La de los miércoles. Y la de los jueves, viernes, sábados y domingos. Y la de los Doce. Déjame ser diminuto e introdúceme, y déjame recorrer cada rincón de tu mente llamando a cada recuerdo y deseo. Déjame hacer ruido. Y, déjame descolgar la cuerda capaz de servirme de conexión entre tu mente y tu corazón; para así vagar libremente por cada uno de ellos. Aléjate. Pero solo para que recuerde qué era el mundo real. Solo para excusar mis cartas. Solo para pensar "joder". Y, entonces, jódeme. En mi cama, y en la de otros. En mi pecho, y en mi coco. Jadea tras mi cuello y arráncame la piel de mi espalda con tus rojas uñas combinando con tu carmín. A tiras. Y luego, mírame sudorosa en mi suelo, y pídeme más. Y háblame. Aunque estemos prohibidos. Aunque tengamos que morir por las ocho. Fórmalas, y olvida la repetición. Y tras cada una de tus palabras, destrúyeme y créame; pero, sobre todo, lo último.
Distráeme de lo nocivo, y arrástrame hacia el pozo de mis deseos. Y, déjame sacar de él todo cuanto desee, y déjame beber durante décadas, hasta que me encuentre satisfecho, pero la cubeta se muestre infinita. Y, cuando mejor todo vaya, piérdeme. Piérdeme para poder encontrarme y decirme lo mucho que me has echado en falta. Piérdeme apagando tu luz, dejando mi barco sumirse en la oscuridad mientras roza costa y créase en alta mar. Y luego, corre tu pelo dejando ver tu cara y muéstrate. Muéstrate solo para que estos ojos tengan sus merecidas vacaciones; y el lagrimal las rebose de felicidad. Muéstrate nueva y experta, siendo vieja e inocente. Sé una paradoja. Sé mi paradoja. La de los lunes y los martes. La de los miércoles. Y la de los jueves, viernes, sábados y domingos. Y la de los Doce. Déjame ser diminuto e introdúceme, y déjame recorrer cada rincón de tu mente llamando a cada recuerdo y deseo. Déjame hacer ruido. Y, déjame descolgar la cuerda capaz de servirme de conexión entre tu mente y tu corazón; para así vagar libremente por cada uno de ellos. Aléjate. Pero solo para que recuerde qué era el mundo real. Solo para excusar mis cartas. Solo para pensar "joder". Y, entonces, jódeme. En mi cama, y en la de otros. En mi pecho, y en mi coco. Jadea tras mi cuello y arráncame la piel de mi espalda con tus rojas uñas combinando con tu carmín. A tiras. Y luego, mírame sudorosa en mi suelo, y pídeme más. Y háblame. Aunque estemos prohibidos. Aunque tengamos que morir por las ocho. Fórmalas, y olvida la repetición. Y tras cada una de tus palabras, destrúyeme y créame; pero, sobre todo, lo último.
4 ene 2012
La hora que no alcanzó el reloj.
Devuelve la jarra al surco circular que se había formado en la mesa con las gotas sobrantes del sorbo que se dignaron a tomar la carretera de cristal y no el camino hacia la boca, quedando desamparadas ante el inminente paño blanco de tonos negros que limpiaría aquella superficie en las horas pertinentes a las que el bar se aproximase a su cierre, y dirige la mirada hacia los dos hombres que compartían con él mesa.
-¡No voy a quedarme de brazos cruzados viendo como todo se aleja y yo continúo perpetuo a este sitio! ¡No pienso hacerlo! - exclama el más pequeño de la mesa, de edad próxima a la libertad de vida y esclavitud a responsabilidades.
Los tres extravagantes compañeros de jarra presentan una curiosa condición: entre el primero y el segundo hay diez años de diferencia, los mismos que hay entre el segundo y el tercero; quedando una diferencia de veinte entre el primero y el tercero. Y todos ellos comparten la misma vida.
1 ene 2012
Marginado día.
Las interminables horas de la noche dieron paso a un día que se travistió de noche también, pues unas oscuras nubes cubrieron todo el techo de la ciudad, dejando una oscuridad que duraría toda la mañana. El cadáver no tardó mucho en encontrarse en una de las orillas del río, y los agentes ya examinaban el puente que sería el conector del suceso, esperando encontrar alguna pista que apuntase a que aquello había sido más que un simple suicidio. Pero no la hubo.
Uno de los agentes se aproximó a la barandilla desde la cual se había arrojado a su muerte, y tan solo descubrió algo que podía tener relación, o quizás no. Tallado, con alguna superficie que podía comprenderse desde una llave, hasta un cuchillo, un simple número.
Uno de los agentes se aproximó a la barandilla desde la cual se había arrojado a su muerte, y tan solo descubrió algo que podía tener relación, o quizás no. Tallado, con alguna superficie que podía comprenderse desde una llave, hasta un cuchillo, un simple número.
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