11 ago 2012

Despedidas con glamour.

 - Bueno tío, entonces pasé por delante y lo vi abierto.
 - ¿Y entraste?
 - Eso mismo. No me preguntes porqué, pero sentía que tenía que hacerlo.

El barman recicló nuestras copas; con menos alcohol.

 - Entonces -seguí- estaba todo jodidamente oscuro. O sea, no se veía absolutamente nada. Pero seguí.
 - Estás loco -bebió.
 - Llegué a alcanzar el hueco de las escaleras, y mirar arriba -bebí-. Y vi una luz que saldría de algunas de las puertas; así que decidí subir.
 - ¿Para?
 - Cállate. Subí y subí, y parecieron quinientos escalones. Por fin llegué, y evidentemente una de las cuatro puertas de la planta estaba abierta. Y la luz huía de aquel lugar. No como yo. Así que fui a contraluz.
 - ¿Y qué pasó?
 - Que te calles he dicho. Entré directamente a un pasillo, y veía una sombra procedente de la sala de estar, así que fui. No me preguntes porqué. ¿Sabes qué era la sombra?
 - Qué.
 - Una mujer devorando a un hombre, o lo que una vez fue.


 - ¡No jodas!
 - No miento. La tía estaba allí a lo suyo, entre tripas y sangre. Realmente no imaginaba que un cuerpo tuviera tanta sangre. La alfombra era roja, pero seguro que no la vendieron así. Empecé a cagarme de miedo -bebí.
 - Póngame otra. ¿Cómo que se lo estaba comiendo?
 - Como te lo digo. Pensé en echar a correr, y no lo hice. Como te he dicho, no me preguntes porqué. Al contrario, me acerqué. Y allí pude verle la cara. La tía aquella tenía los ojos en blanco, parecía que no era ella. Y entonces sacó su corazón...
 - ...y se lo comió.
 - Pues no, lo guardó en su bolso.
 - ¿Qué me dices?
 - Lo que escuchas. Lo guardó todo pringado de sangre, y cerró la cremallera.
 - Vaya una puta locura.
 - Pero aún no termina.
 - ¿Qué coño?
 - El tío, el que estaba sobre la alfombra, no estaba muerto.
 - ¿Quieres decir que estaba vivo sin corazón?
 - Exacto. Todo estaba pringado, sus tripas por fuera, sin corazón, pero el tío seguía vivo. No parecía morir.
 - Eso es imposible.
 - ¿Tú crees?
 - ¿Cómo va a permancer tranquilo con medio ser fuera?
 - A mí no me lo preguntes. Después de que ella se fuera, él se levantó y recogió toda la escena. Se volvió a vestir, y se marchó sin decir una sola palabra.
 - No me creo una palabra.
 - No estoy aquí para convencerte de nada. Solo sé que aquel tipo continúa haciendo vida normal a pesar de estar sin medio cuerpo.
 - ¿Y le va bien?
 - Se casó el martes con la última miss.
 - Parece que es un tipo con suerte.
 - No lo dudo -bebí.

7 comentarios:

  1. No he leído cosa más surrealista en mi vida.
    Buenísimo.

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  2. Dios, qué raro y para nada me imaginaba ese final. Y tengo que admitir, que al principio me he cagao' con la escena de la tía comiéndole. Ay, qué repelús.

    Con esto, no te digo que no me haya gustado, al contrario, me ha sorprendido para bien. Muymucho para bien.

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    1. Me alegra leer eso, hehe.
      A ver si me pongo pronto a retomar todo esto del blog, que últimamente las entradas no tienen ni fuerza ni ganas.

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  3. Metafórico del todo. Se lleva mi bendición

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