Perdí todo por ganar nada. Sí. Lo sé; lo sabes, me equivoqué y ahora no hay vuelta atrás. Pero tantas veces pienso el
y si, y no puedo apenas imaginarlo. Será por eso el que no elegí tu camino, y me arrojé por cualquier acantilado creyendo que abajo habría nubes, y no rocas. Pero ¡joder si estaban afiladas esas nubes! Y de nuevo te imagino, en cualquier otra parte, pudiendo. Porque ya parece que no, pero hay días que parece que sí. Tantos años, y me di cuenta al final. Y tú, también, supongo. Nunca es tarde, pero tampoco es pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario