Desde mi balcón me asomo a verla desnuda trepar. Date la vuelta. Encajad de nuevo: yin y yang. Un espasmo más. Falta poco para que se duerma. Su respiración pasa al otro nivel, y sus manos dejan de acariciar para dormir en mí. Mis manos no duermen, mis ojos no se cierran y mi corazón se abre aún más. Y sin querer, moverme y despertarte. Y no enfadarte, sino enamorarte. Y abrazarme y besarme. Y girarme y mirarte. Y tocarte y susurrarte. Arte. Una vida en una noche. Lluvia fuera, y llamas dentro. Estamos ardiendo, chaval. El cielo nunca estuvo tan cerca.
Se viste con mi ropa. Hipnótica y perfecta. Últimas caricias; primeros besos en la mañana. Buenos días, princesa.
En vilo. Nos tienes en vilo, nos mueves a tu antojo, no haces danzar en el punto exacto donde tú quieres que lo hagamos. Está lleno de ritmo, lleno de idas y venidas, de ensoñaciones y realidades. Está lleno de arte.
ResponderEliminarMe encanta la facilidad que tienes para engancharme de principio a final. Como decía Silvia: "En vilo". Me he pasado toda la lectura sonriendo como una niña pequeña con un algodón dulce.
ResponderEliminar"¿Qué? Nada, solo contigo."
No dudes que me quedo por aquí.
(besos
desde algún
lugar lejano
a París)
"Arte. Una vida en una noche. Lluvia fuera, y llamas dentro". Me encantaste con esas frases y creo me has dejado una expresión similar a la que avril describió :)
ResponderEliminarAcabarás enamorando a más de una, no sin razón.
ResponderEliminarNo tengo nada que decir porque estropearía este escrito.