Entré al bar con un retraso de muchas copas. Entraba solo. Había la suficiente gente para no conocer a nadie y conocerlos a todos tras detenerte un momento en cada cara. Pero sabía que estaba solo. No había llegado tarde. Y entonces, allí la vi; rodeada de los que serían familia sin compartir sangre. Perfecta, como siempre. Comencé a acercarme, cuando vi que se le acercaba alguien por detrás. Era yo abrazándola. Sonreí. No pasa nada, les dejaré un rato solos. Me acerqué a la barra y pedí lo de siempre. Entonces ellá entró, y se detuvo en la entrada justo como había hecho yo unos minutos antes. Nos vio juntos, y se sentó junto a mí en la barra. No pasa nada, les dejaré un rato solos, pensó.
- Parece que ya les has visto - dije.
- Haha, sí. Fíjate, parecen tan intocables.
- Te invito a algo.
Se quitó su chaqueta y la dejó sobre la barra. Luego comenzó a arreglarse el pelo con sus manos.
- Recuerdo cuando compré esta chaqueta - dije. Ella continúo arreglándose el pelo. Desconocía si me había escuchado, pero no repetí mis palabras.
- Oye -comenzó- ¿crees que estarán mucho rato así? - dijo mientras nos miraba en el otro lado del bar.
- Una vida.
- Entonces pídeme otra, voy al servicio.
- Perfecta.
Me giré para verla caminar hacia el servicio. Pasó cerca de nosotros, que seguíamos abrazados. Volví a sonreír.
Pasaron algunos minutos, y los abrazados junto a la familia comenzaron a salir del bar. Cuando pasé por mi lado, me di una palmada en el hombro. Recuerda que no puedes morir. Vive sin ella, pero amándola, me dije. Y salí del bar. Y parecía que me llevé a casi todos sus consumidores, porque de repente me encontraba de nuevo solo, con los camareros y su chaqueta sobre la mesa. Permanecí sentado un rato más, mientras observaba cómo los camareros limpiaban los vasos con un trapo que merecía el mismo proceso que los vasos. Miré a la puerta del servicio, las luces huían del interior por las visagras y el suelo. Apuré mi copa, y salí de allí.
Mientras caminaba sin rumbo, imaginé la cara que pondría al salir del servicio y verse el bar vacío, y mi chaqueta sobre la barra.
¿Y una entrada como ésta no tiene ningún comentario? ¡QUÉ VALOR!
ResponderEliminarLa verdad es que me gustaría decirte muchas cosas pero no sé cómo decirlas. No soy capaz de darte una crítica constructiva o un elogio que sea medianamente original.
Me río porque supongo que todo este rollo te estará extrañando sobremanera, pero bueno, lo dejo ya.
Espero que sigas escribiendo textos así.
¡Saludos!
Me ha encantado.
ResponderEliminarMe gustaría que me dejaras colocar el texto en mi blog ( http://el-rincon-del-pez.blogspot.com/ ) colocando la fuente por supuesto.
Sin ningún problema. Déjame tu correo o algo para poder mandarte el texto, ya que no puedes cogerlo tú mismo, y ya lo publicas.
EliminarUn saludo, y gracias por pasarte.