30 jun 2012
Sin rumbo y sin batería.
¿Dónde estamos? Ni idea. Voy por una carretera interminable sentado en el asiento del copiloto. ¿El coche? Viejísimo. Y el adónde vamos tampoco importa demasiado. Tan solo importa la carretera y las cientos de luces que sirven de amigas. Wind up space. En mis manos tengo el único medio que me mantiene vinculado a ella, y casi no le queda batería. Estamos fuera del Mundo. Esta es la única conexión a la realidad. Preciosa realidad. Pronto nos perderemos para siempre. Ella lo sabe. Me manda el último recuerdo de lo que sería esta tierra. Simplemente ella: su inmortal sonrisa que atravesaría cualquier televisor, sus ganas de vivirme, todo y nada a la vez. Inmortalizado en una foto. Es ese último recuerdo el que me hace olvidarme de todo lo que esté muerto, para simplemente soñar en lo vivo. Porque me ha dado la vida. Muerto tantas veces y después reaparecido. Ahora solo el vivo. Las carreteras se acaban, pero ella aún no duerme. ¿Y a mí? A mí todavía me queda para llegar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario