29 ene 2012

Pause n' Replay.

Dios, qué insoportable.
Persona que pueda respirar cada mañana no es una que se encuentre en un estado de espera casi perpetuo. Comprendido este tiempo en, quizás, una semana, menos, más, créese una longeva vida basada en el aburrimiento sin placer. Se vio el principio pero incapaz de alcanzar desde aquí el final; que se esconde oscuro refugiado en contenedor o, quizás, en carruaje de un solo caballo. Pero, blanco. Y alado, ¡qué cojones! Largas son las noches e insufribles son los días. Apenas tuve tu calor, pero fue suficiente para broncearme; y ahora, que vuelvo a palidez, anhelo tu Sol y rehuso la Luna. ¡Ilumíname, coño! Se está tan oscuro aquí, que apenas alcanzo ver mis propias cicatrices y solo las sé de existencia por la sangre que recorre haciendo rebosar cada poro; ahogándome aún más. Y no creo que haga falta decir, a esta altura avanzada de la entrada, que no es el día 3, ni mi Septiembre. Harto de tanto sufrimiento solo quiero volver, quizás, unas semanas atrás para escuchártelo decir incluso cuando estaba prohibido. Pero no sé en qué momento fuimos a parar así. Y, ¡joder si pudiera decirte tan solo una de estas palabras sin sentirme culpable! ¡De no querer ser tu dolor de cabeza e irremediablemente pasar a ser tu migrañas con nombre! O, sin cariño alguno, letra.
Deseabas sílabas juntas mías formando palabras que te hicieran vibrar, pero ahora, que tengo todo el tiempo, inspiración, medios, voz, y tú, oreja, no quieres apenas ver una sola mía. Nunca imaginé esto; no. Y sería capaz de mandar todo a la mierda si no vuelcas de nuevo tus ojos en mi diana, y me dejaras consumirme en el más profundo olvido; y sería capaz de mandar todo a la mierda si me dices un nuevo 11. Correr a tu puerta; sin almas errantes que cruzarme, con versos malditos que pronunciarte, y con tu corazón al mismo bum bum que el mío; y olvidarme de todas y cada una de estas palabras que pronuncio en la desesperación de esta espera que desangra los días de luz con toldo. Y ojalá pudiera acercarme a explicarte cada una de las palabras que te escrito. Y es que cada una quiere decirte algo en concreto y nada al azar; siendo otra muestra de todo lo que quiero hacer por ti, basando cada plan en pequeños detalles que conformen El detalle. Ya sabes cómo funciono. Y que, quizás, pudro cada oportunidad con cosas como esta. Pero ya he dicho que es inevitable. Quiero que me tatúes un 11 con cualquier tinta en mi pecho; y mientras lo hagas, sé consciente de que Tú te encuentras una capa más abajo de tejido; en lo que palpita en la izquierda, sí. "No quiero sonar repetitivo", lo sé, y lo soy. Y te tengo que mandar esto; y te volverás a repetir justo como lo hago yo pero noventa más torcida. No le sumes otros noventa, por favor, réstalos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario