31 mar 2012

4:28 en la cárcel.

Creatividad muerta. El día a día se puebla de miles de segundos y minutos eléctricos; y el noche a noche de miles de sueños con y sin almohada. Chispas que no harían arder ni una hoja, almohadas de ladrillos. Enveneno esta carne para alimentar a la otra, sí. ¿El alma? Un carajo. No hay dos, sino uno. Y nada metafísico. ¿O todo? Arrástrame a esta silla después, y oblígame. Lo de tirarnos al suelo, no hace falta. Que le jodan al 'spring time' si quiero mi invierno y ella mi chaqueta. Si quiero el frío dentro y fuera. De hundirse con el barco, ¿sabes? De que lleváis mil de segundos espiándome y seguís como al principio. Notas. No pilláis de esto ni los puntos, ni las comas, ni la fusión. Que la camisa me revienta si te veo. Y los dedos entumecidos. Las rratas conservan más dignidad al no salirse del renglón y los perrros más; por fieles. Y míralos, en la jodida calle sin electricidad. De segundos, digo. Porque de minutos ni les hables. Carecen de reloj y de luna. Y miro mi muñeca y cora, y soy igual que ellos. ¿Qué diferencia? No creo en la roja natural. Y tampoco el mirarme con tu cara del espacio.¿De qué planeta dices? No, no lo conozco.
  Seré yo el desigual.

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