Puede que esa historia no sea verídica, pero ¿y qué? ¿Acaso no soñasteis con algo así y luego quedó en más que mero sueño ligero? Así es. Ya no hay 16, ahora son los 17 que se es-fuman. Feliz, sí. Triste, también. De no olvidar los días y olvidarlos todos. De echar de menos, y echar de más. De que continúa el círculo, los sentimientos se van y las ganas vuelven. De cables allá arriba. No sé si me entiendes cuando en cables me refería a líos y allá arriba a mi cabeza.
Irme lejos, que no me recuerden, y que no les recuerde. Un autobús. M de Z. Allí, para vivir otros 16. Que las ganas regresen. Ya tardabas en llegar, Verano. Enamórame como la primavera y ódiame como los lunes. Que suene el despertador de tu codo y no tenga ganas de levantarme. Ni de levantarnos. Vuelve, porque el tiempo se va, y nos estamos yendo día a día junto a él. Y será duro cuando nos recordemos eternos y perfectos, pues ya jamás seremos así. Pero no temas, conozco mil sitios que aún te quiero enseñar. Mil canciones, mil rincones. En tu cuerpo y en mi cuerpo. Nos falta tiempo. Nos sobra tiempo. Engañamos a la ciencia haciéndolo al revés. Por eso no nos olvidamos. Importantes, siempre. Y dame unos años para conseguirte aquella playa y aquel atardecer. Y aquellas Vegas soñadas. Y aquellos amaneceres en otros estados. Solo dame unos años. Podemos empezar cuando marque cero y olvidar el negativo.
¡Hey, playa!
Encontrarme con entradas de este tipo, asombrosas, es un placer. Me quedé sin palabras. ¡Simplemente precioso!
ResponderEliminarBesos agridulces♥
Todavía queda tiempo para un par de palabras más, y siempre habrá suficiente para irse a las Vegas.
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