1 dic 2011

Reflejos del alma.

¿Tu vida no te convence? ¿Y qué esperabas? ¿Caviar y champán?

Entras al servicio como una noche cualquiera. Te paras frente al espejo, y miras el resultado del reflejo. Obviamente, el sujeto que se encuentra en él, eres tú. Observas la carcasa. Ha cambiado, pero lentamente. Un cambio progresivo del que no te percatas a menudo, tan solo en momentos como este. Y probablemente pienses que esta es tu mejor forma en todo lo que llevas de vida. Pero estás equivocado. Mañana quizás haya un nuevo cambio y pienses nuevamente que ha sido a mejor; entonces el "hoy" quedaría reducido a pasado, por lo que este no es tu mejor momento. Mejores que ayer; peores que mañana.

Después de un rato fijándote solo en el exterior, dejas de mirar el espejo y comienzas a mirar el relleno de la carcasa. También ha cambiado, y probablemente mucho más rápido de lo que ha cambiado fuera. Tus ideologías y filosofías sobre la vida han cambiado a un ritmo vertiginoso en este último año. Replanteas toda tu existencia de una manera mucho más acentuada a como lo habrías hecho hace algún tiempo. Y a pesar de que esto debería ser un gran logro, no estás tan seguro de que así sea.

Y es en estos momentos en el que te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Te das cuenta que desde hace años has intentado conducir tu vida hacia algún camino, pero nunca supiste a ciencia cierta cual. Probablemente tenías una idea, pero una idea lejana; y no supiste cómo ir hasta ella. Y miras al pasado y surgen algunos de los llamados viejos tiempos. Tiempos en los que disfrutabas con algunas cosas y desconocías el daño que te podían causar otras. Y aunque esas cosas hayan estado en tan solo algunas semanas, ya las ves parte de un pasado que jamás volverá. 

¿Y qué te queda? El trascurso de cientos de días más y otra noche como está, en la que lo que está dentro también se refleja en tu espejo.

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