19 dic 2011

Lamentar no es opcional.

Sonrío; sonrío por todo lo malo que pasamos cada día. Claro, malo. ¿Qué sabemos nosotros que apenas conocemos una parte de la vida? ¿De qué nos quejamos, si vivimos como reyes? ¡Qué reyes! ¡Dioses! Atravesamos continuas peleas con el único ser que se refleja en tu espejo, y aún así todas esas peleas las traspasamos a personas que jamás quisieron figurar junto a ti en aquel espejo. ¡Idiotas! ¿Y qué te queda?
Recordar. Recordar las mil lluvias que te acompañaron mientras atravesabas aquel puente entre el pasado y presente. Quedarte con los momentos que, según tú, eran de vital importancia. Momentos que mientras se sucedían pensabas "Recuerda este momento, es tuyo, joder". ¡Y aún recorre el sudor frío tu espalda y tu corazón se acelera deteniéndose! Porque, claro que volverías hacia atrás, mientras la lluvia asciende y alcanzar todas aquellas manos, olores, sudores, y dientes. Pero este camino es solo de ida, amigo. ¿Y qué te queda realmente? Pensar en el futuro. Claro. Imaginártelo cubierto de una fina tela rosa, protegiendo todas las ideas que brotaron de tu almohada y alcanzaron tu alma y, tener la esperanza, de que aún quedan miles de manos, miles de olores, miles de sudores, y treinta y dos dientes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario