12 dic 2011

Ego sudado.

Siempre hay cientos de momentos. 
Contadas serán las veces en las que podrás afirmar que eras feliz. Cúmulo de condicionantes que hacen que todo tu entorno se vuelva a tu favor, y te sonría; no la vida, sino ella. Y entonces alcanzas la tan ansiada cima, donde te encuentras únicamente solo. ¿¡Qué solo!? ¡Tú y tu gloria! ¡Bendita y puta gloria!  Desconociendo el tópico de "Tú no sabes que solo no se está nunca", alcanzas tu nirvana, cegándote de absolutamente todo lo negativo que intente abrazarte. Claro, nada te importa. Te importa solo, pues eso. Y es tu gloria la que serpentea con un cuchillo tu espalda; y claro, como siempre, te desangra. Quizás el exceso de ego hace que la bofetada sea siempre más sonora. Pero ¡¿quién te iba a decir que no?! Podías haber rayado cualquier diamante, pintar el cuadro más hermoso, o recitar lo que nadie jamás se llegó a figurar que sería recitado. Pero claro, eso fueron solo unos momentos, tristemente, contados. 

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