12 may 2012

Nacimiento sin placenta. (Pt.I)

- ¿Qué será?
- Lo de siempre, pero hoy nada de caras largas; estoy celebrando.
- ¿Y qué celebra?
- Mi nacimiento.

Alguien gritó tras de mí, a unos cuatro metros. Una partida de cartas era la causa. Una derrota el motivo.

- ¿A qué se refiere?
- Hoy he nacido.
- Pero si aparentas cuarenta, joder.



Una de las sillas se desplazó violentamente. Sentí cómo alguien acababa de ponerse de pie.

- Yo no elegí nacer hace cuarenta.
- ¿Acaso elegiste nacer hoy?
- Tampoco.

Escuché un puñetazo. El golpe secó detonando hacia la boca borracha de algún victorioso en el juego; el puño rabioso de un perdedor. Varios gritos se unieron al aire, y el rechinar de una docena de sillas. Mi copa estaba por la mitad.

- A la mierda.
- Oye, verás: te estoy diciendo que por fin he nacido. ¿Acaso necesito una placenta para nacer?
- Me van a destrozar el bar.
- No creo que pueda morir nunca.

Un cuerpo cayó, y un alma se elevó. La sangre cubrió todo el suelo en cuestión de segundos. Los gritos ensordecieron, y los pasos corrieron. Algún llanto llegó tarde al aire; pero llegó. Del otro lado del bar se proferían acusaciones. Una navaja cayó de punta, pero no llegó a clavarse sobre la madera. De haberse clavado, habría sido una noche alucinante.

- Yo creo que ahora tienes un motivo para morir. No se muere sin nacer.

Apuré mi copa.

- Ya. Oye, Red, hoy me han dado la vida.
- Lo siento.
- Vete a la mierda.
- Con Dios - bebí mi último trago.

Salí del bar con la llegada de la ambulancia. La policía ya acordonaba el local, y el finado estaba embutido. Ha sido un día increíble, estoy vivo, pensé. Fuera las malas horas. Fuera los malos días. Sonríela y luego bésala. Dame la vida, quítame la muerte. Eterna, simple y perfecta. Habría sido una gran noche de haberse clavado en la madera. Supongo que no todo iban a ser buenas noticias.

4 comentarios:

  1. Wooow, ¡pero que relato! Tiene un sabor tan profesional, que me iba imaginando todo como algún capítulo de novela. ¡Es excelente!
    ¡Un abrazo!

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  2. ¡Gran relato! Podemos vivir sin darnos cuenta de que hemos nacido, hasta que llega una persona y nos hace nacer de nuevo♥

    Besos agridulces. Me encantó.

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  3. Qué decirte... ¡Me encanta! Tienes en mí a una fiel seguidora. Aguanta...jaja

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  4. No siempre se gana, del todo.

    Muy entretenido y emocionante, esa soledad tan romántica y que tanto inspira.

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