Años después.
LO HAN VUELTO A CONSEGUIR.
A TAN SOLO UNAS HORAS DEL LANZAMIENTO,
EL SINGLE ALCANZA MILLONES DE DESCARGAS EN TODA LA RED.
Aparta el periódico a un lado de la mesa, dejando visible las tostadas y el café aún calientes. No pudo evitar sonreír a medida que plegaba de nuevo aquellas hojas y dejaba verse aún el titular sobre la mesa. "Lo hemos vuelto a conseguir" - piensa.
Segundos más tarde, la puerta de la casa anuncia la entrada de alguien; y él, detiene su masticada para asegurar su escucha. Había llegado a casa. Sus tacones hacían más ruido que nunca, debido a la fuerte pisada fruto de la velocidad de su paso, y con cada paso, una palpitada de él. No creería que llegaría tan pronto a casa. Del umbral de la puerta, surgió una silueta femenina, conformada en la elegancia y sutileza de una mujer de oficina. Su mujer.
- ¿Qué significa esto? - pregunta sin dejar tiempo a saludos, arrojando el mismo periódico yacente en la mesa hacia él y sus tostadas.
- ¿A qué te refieres?
En aquel momento, deseó que aquella tostada fuese infinita en su boca, para no tener que jamás abrir la boca y contestar a aquella pregunta, a pesar de que la evitaba a toda costa. Sabía que pasaría algo así.
- Te refieres a una chica en tu canción, y obviamente, no soy yo.
- Cariño, solo es una canc...
- ¿A quién coño sigues esperando? - interrumpió.
Quizás fue demasiado explícito en la letra.
- Escribí eso sin pensar en nadie en especial; ya sabes cómo funciona el negocio.
- Y una mierda. Nunca traicionarías tus sentimientos y dirías algo que no sientes. Sé que aún sientes algo por ella, aunque estemos casados; y lo siento, pero si no sientes lo mismo por mí que por ella, tengo que irme.
Eran exactamente las palabras que esperaba oír. Y no surgieron como cuchillos arrojados hacia él, sino como grilletes ya abiertos bajo sus pies, y un aire nuevo que respirar. Probablemente le durase aquella sensación uno o dos días, pero vaya días. Mientras ocurría aquella liberación, su mujer estaba dirigiéndose de nuevo a la oficina, y desde aquella silla escuchaba algunos sollozos que ya profería en su camino hacia la puerta. ¿La había cagado?
Se hubo marchado ella, cuando quedó a solas con su silencio. El café ya estaba frío, al igual que las tostadas. De pronto, comenzó a vibrar el teléfono de su pantalón. Un nuevo mensaje recibido.
De: ella.
14:57 08/02/2012
Asunto:
Vaya sorpresa. Veo que nada a cambiado. Llevamos años sin escribirnos, y años sin olvidarnos. Años de tiempo perdido; pero nunca más. Necesitaba una señal para dejarlo todo. Te prometo que nunca más te volveré a hacer daño. Te quiero.
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