31 may 2012

Estrellas inalcanzables.

Arrastrar el fardo de pesimismo de cada día. No disminuye y tan solo crece sin control. Apenas encuentro el punto en el que estar; pero me encanta. Cruzo la vida de principio a final parcial y no encuentro más que recuerdos que se acumulan y desaparecen. El día a día, es lo que más cuenta, y no puedes más que esperar a poder recordar el hoy mañana. Entonces tan solo cuentan los recuerdos de mañana. Me abriré las venas, me saldrán palabras. 


No hay motivación en la vida. Corrijo, apenas. Todos los sueños, fantasías, y demás cosas irreales no existen. No hay un mundo más allá de este, no hay unos personajes más allá de las hojas, ni unas promesas que esperan ser cumplidas. No existe lo que te juran las palabras. Ni este blog. Aborrece que te digan "te llevaré a las estrellas", pues es imposible. ¿Qué esperas? ¿Un cohete y una escafandra? Oh sí, aquí vuelve. Y aún en una estrella qué, ¿qué esperas? ¿Caviar y champán? Arrepiéntete de lo que no has hecho, y corrígelo si estás a tiempo; pues no hay dos vidas para tomar varios caminos. Esas promesas de otras vidas, no valen. Solo vale el que hoy te coja de la mano y te diga, vamos a por el mundo.  Y aún así dúdalo; no hay quien pueda con ese cabrón.

Pero, ¿qué vas a hacer sino? Sentarte en tu sofá, encender el televisor y esperar a que la muerte deje cualquier canal sintonizado? No. Elegimos soñar. Soñar cosas que no existen, sí, para tener una esperanza de que hay algo más. Y aunque diga que no hay más que esto y el hoy, creo en todo lo que jamás veré. Porque sí. Porque si no sería aburrido y apenas mis palabras tendrían valor en tus oídos. Dame cualquier corazón, y te prometo que lo moldeo hacia cualquier camino que imagine. Y jamás me deis las gracias por algo que amo. Aunque las calles se descalcen, y los árboles dejen de mirarnos, seguiremos soñando.



28 may 2012

Capítulo I

Cuando desperté, Joe estaba muerto a dos metros de la cama. No sabía qué había pasado. Desde la cama veía toda la habitación desordenada, y un par de lámparas destrozadas. La ventana estaba abierta, y la noche se colaba por ella. Me levanté semidesnudo y salí al pasillo. La sangre se dibujó haciendo un camino hacia el ascensor. Volví a entrar en la habitación para coger algo de ropa. Me vestí y fui a por mi teléfono, que estaba en el baño. Sally estaba muerta en la bañera. Marqué el teléfono de George. Saltó el contestador.

26 may 2012

Yo y tú y nosotros.

Entré al bar con un retraso de muchas copas. Entraba solo. Había la suficiente gente para no conocer a nadie y conocerlos a todos tras detenerte un momento en cada cara. Pero sabía que estaba solo. No había llegado tarde. Y entonces, allí la vi; rodeada de los que serían familia sin compartir sangre. Perfecta, como siempre. Comencé a acercarme, cuando vi que se le acercaba alguien por detrás. Era yo abrazándola. Sonreí. No pasa nada, les dejaré un rato solos. Me acerqué a la barra y pedí lo de siempre. Entonces ellá entró, y se detuvo en la entrada justo como había hecho yo unos minutos antes. Nos vio juntos, y se sentó junto a mí en la barra. No pasa nada, les dejaré un rato solos, pensó.

 - Parece que ya les has visto - dije.
 - Haha, sí. Fíjate, parecen tan intocables.
 - Te invito a algo.

20 may 2012

Last Ocean Room.

Llega la hora de una entrada un poco distinta. Hace ya muchos años que la música se convirtió en algo fundamental de mi vida. El hecho de que una canción, o un sonido fuese capaz de cambiarte el día, o la vida, hizo que quisiera crearla para transmitir lo mismo que años atrás transmitieron algunas personas. Así, se inició hace unos meses un proyecto llamado LastOceanRoom., en el que cuatro personas quisimos aportar ese cambio a tu día, semana, o vida. Esta entrada va por ese mi grupo, y por ellos los integrantes.

16 may 2012

Suicidio sin cadáver. (Pt.II)

Me senté donde siempre. Con las caras de siempre, en la barra de siempre. Pero apenas distinguía el bar con tantas mesas nuevas. Gracias a Dios que la barra era la de siempre.

- Hola, Red.
- ¿Lo de siempre?
- Con tu cara larga.
- Vaya, ¿el grandullón ha vuelto?
- Sin ser navidad.
- Salud.

15 may 2012

Running away into you.

Arrancar en cada trago a aquel niño de cualquier cuerpo. Tan solo una llave para desbloquear todos los pensamientos. Los cohíbes en el día y al llegar la noche consigues liberarlos. Y a pesar de todo no es la herramienta recomendada. Una cerradura, entonces, en la que no encaja ninguna llave. Y debería sentir desasosiego cuando veo que soy dos en vez de uno. Pero me encanta. Me encanta ser ese que puede decirte mil cosas. Y ser ese que no sabe decir ninguna. Arrastrarme por encontrar mis palabras y arrastrarme por encontrar las tuyas. Solo tenemos instantes y la oportunidad de hacerlos eternos. Vivir y morir en cada día. Saber que son infinitos los rincones aún por descubrir. Y el hecho de saber que jamás conoceremos ni una décima parte del puzzle. Las piezas quedan reducidas a cartón que no encaja. Rézale a tu Dios para encontrarte. Y aún no haciéndolo seguirás refugiándote en sus oraciones. Siempre con esperanza. Una esperanza que se desbanece cada día entre sábanas y sueños rotos. Y ojalá siga tu sudor saciándome un día más en el mañana más ingrato. Ojalá las paredes de los portales me cuenten las historias que han visto. Sus ojos nunca se humedecieron aún viendo más que el hambre, pero tuvieron el irremediable deseo de cerrarse para no abrirse ni en cualquier mediodía de domingo. Vetusto queda ya lo de mi chaqueta en sus hombros y ahora es el aire que le falta para poder decirme una noche más es increíble.

12 may 2012

Nacimiento sin placenta. (Pt.I)

- ¿Qué será?
- Lo de siempre, pero hoy nada de caras largas; estoy celebrando.
- ¿Y qué celebra?
- Mi nacimiento.

Alguien gritó tras de mí, a unos cuatro metros. Una partida de cartas era la causa. Una derrota el motivo.

- ¿A qué se refiere?
- Hoy he nacido.
- Pero si aparentas cuarenta, joder.

8 may 2012

Compartir una vida.

Atravesé la frontera hacia el mediodía. Los chicos habían venido a despedirme a casa, pero ella no. Apenas la había visto en los últimos cuatro días. Sería muy duro, decía. Tenía razón. Pero más duro eran las horas en las que se acercaba el final y tan solo podía conformarme con recuerdos. Recuerdos de tactos. Recuerdos de olores. ¡A la mierda con los recuerdos si tan solo ansiaba verla una vez más! Lo de su pupila en mi pupila. ¡A la mierda! Incluso por el retrovisor veía cómo lloraban mientras agitaban sus brazos y solo sentía compasión por ellos; compansión porque jamás sentiría por ellos tanto que por ella. Y nunca lo sabrían. 

3 may 2012

Livin' in poor.

Parece que otra vez vuelve el invierno aunque en mi armario esté la de verano. Recuerdo cuando cada día era el mismo que el anterior; días sin sabor, noches amargas. Quedaba atrapado en el mismo minuto una y otra vez, sin poder salir de él. Luchando por uno nuevo, y perdiendo por el de siempre. Sin salida. Encerrado continuamente en sesenta segundos que se repetían, y se repetían, y se repetían, hasta matarme con una almohada. Recuerdo cuando cada día era distinto al anterior, y amanecía con distintos soles. No importaba el tomorrow, y solo el hoy era importante. Un punto de vista diferente cada día, una oportunidad para seguir vivo. Así hasta que otra vez los sesenta segundos me hacían el preso de su cárcel de arena; y solamente podía limitarme a esperar que el reloj diese de nuevo la vuelta para dejarme absorber entre arenas movedizas. ¿Entonces qué? 

Recordaré cuando los días eran verano. Los días más largos antojándose los más cortos. Caprichosos. De que el tiempo se me escapaba entre los dedos y no podía recogerlo del suelo. Bueno, recogerlo en forma de recuerdos sí. Los recuerdos de una vida sin una muerte. Los latidos del calor. ¡Oh verano! Qué bueno tenerte de vuelta.

1 may 2012

Llamas sin teléfono.

¿Sus ojos? Cerrados. Descansa, susurra. No posible con semejante dosis de adrenalina por cada milímetro. Me atrevo incluso a pensarte ilusa. Espasmo. Despierta, siento. Vámonos; donde nada nos recuerde y todo sea por descubrir. Pero solo de la mano. ¿Qué? Nada, solo contigo. Aquello de todos mis exóticos parajes, todas las montañas nevadas, playas desérticas y senderos imposibles fueron concebidos realmente en ella. Y aborrece la palabra perfecta de mis labios, porque cansarme de pronunciártela es, de nuevo, no posible.


Desde mi balcón me asomo a verla desnuda trepar. Date la vuelta. Encajad de nuevo: yin y yang. Un espasmo más. Falta poco para que se duerma. Su respiración pasa al otro nivel, y sus manos dejan de acariciar para dormir en mí. Mis manos no duermen, mis ojos no se cierran y mi corazón se abre aún más. Y sin querer, moverme y despertarte. Y no enfadarte, sino enamorarte. Y abrazarme y besarme. Y girarme y mirarte. Y tocarte y susurrarte. Arte. Una vida en una noche. Lluvia fuera, y llamas dentro. Estamos ardiendo, chaval. El cielo nunca estuvo tan cerca.


Se viste con mi ropa. Hipnótica y perfecta. Últimas caricias; primeros besos en la mañana. Buenos días, princesa.