Y es tenerla entre mis brazos el hecho de que sea capaz de creer en algo más allá de lo puramente visible. De enlazarnos como un perfecto lazo rojo bajo la sábana; y que la Sabana sienta envidia de nuestro calor. Mirarla entornando mis ojos, y contemplar que ella mantiene los suyos completamente cerrados. Probablemente viendo más lejos de todo cuanto yo quisiera ver. O quizás, puramente ciega. Ignorando todo y absolutamente todo lo que no se encuentre a nuestro alcance. Y es así como me siento al estar con ella. Apenas concibo el día siguiente, y el día anterior parece a milenios. Cada segundo se graba como una vida al completo; y soy capaz, después, de recordar mis primeros pasos y hasta mi última carrera. Y es cuando su respiración choca contra mi boca cuando siento que me está llamando más fuerte que nunca, a pesar de estar puramente fundidos en aquel abrazo; y que no hay otro lugar en que pueda querer estar que no sea ahí. Pues ella son todos mis exóticos parajes. Todas las montañas nevadas, playas desérticas, senderos imposibles. Y, bueno, qué decir de toda la fauna y flora de estos lugares... ni comparación tienen con su cuerpo.
Y ojalá pudiera exagerar un mínimo para que este texto tuviera el valor que realmente merece, pero, es difícil exagerar cuando apenas puedo llegar a expresar lo que realmente siento cuando su mirada se dirige a mis labios, y tan solo algunos milímetros me separan del cielo.
Si pudieran volver a vivirse escenas, tal y como se puede volver a leer este texto..
ResponderEliminarRevive esta escena mientras lees este texto.
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