Caminábamos despacio con prisa. Eran días de joder por su aroma. Esencia. Volvíamos tarde y salíamos temprano. Nos empujábamos como quien empuja sin querer empujar. Mirábamos al mundo sin esperar que nos devolviera la mirada. Música sin escenario; ya lo construíamos. Pero siempre improvisando, ¿qué más da que todo salga mal alguna vez? Horrible el resto de ojos que la miraban. Ojalá tan solo alguno de ellos fuera meritorio de contemplarla para no sentir el impulso de decir Oye, córtate. Pero para nada. Tampoco puedo hablar demasiado yo.
Pero hoy quiero recordar aquel piano. Aquella vuelta de noche. Cenas en no restaurantes, y cines de mierda. ¿Te gusta Elton John? Claro. No lo sabía. Joder, mi pequeña bailarina. Ojalá llegues a cualquier escenario que esté construido sin importar cuánto público haya. Pero, abrázame joder. Como cuando durábamos minutos y minutos. Las luces de la autopista jamás habían iluminado tanto. Y es que no hay nadie que nos mire. Vuela ahora. No hay testigos. Solo lo sabremos nosotros. Solo. Solo contigo.
Y yo, no desearía tenerla de otra forma~
Cuando te leo me da la sensación de que los amores nocturnos son los únicos posibles, como si el sol espantase las ganas de besar, de querer y tener, de esperar e impacientarse... Y en cierto modo creo que es verdad. De día queremos, pero creo que el amor es como el mar: la luna lo revuelve (aún más si cabe).
ResponderEliminar+1
EliminarSiempre que llego al final de tus entradas estoy sonriendo como una niña pequeña ante una piruleta gigante.
ResponderEliminarQue dejo de creer en el amor y vienes tú, con tus palabras, y creo y quiero enamorarme.
Besos,
Bonnie.
Aw, palabras así hacen que me siga reconfortando publicar lo que escribo. Gracias de verdad.
Eliminar1.
Puedo definir tus escritos (los Que he Leído) como Muy urbanos?? Me Transmiten mcha sensación de madrid, no Me preguntes por qué :)
ResponderEliminar