2 ago 2012

Hotel [Incompleta]


Bajé del taxi hundiendo mi ya no reluciente zapato izquierdo en cualquier charco formado en la pretérita tarde. Imposible fue no exclamar un MIERDA. El taxista bajaba por su lado y abría el maletero, acercándose a la misma vez el botones del hotel a completar el trabajo. Mientras sacudía mi pierna al aire, vi de nuevo a aquella mujer atravesar el hall del hotel; no pude hacer otra cosa que apresurarme a seguir su paso. "¡Señor! ¡Su maleta!", apenas le escuché. Empujé con violencia aquella puerta forrada en oro y me encontré de nuevo allí. Pulsó el reclamo un ascensor que ya abría sus puertas ante su hermosura, y yo tan solo estaba a algunos kilómetros de aquella escena. Solo pude correr. La velocidad disminuyó a medida que me aproximaba a su campo de visión, hasta finalmente entrar a paso firme, jadeante, y colocarme a su diestra. Dentro estaba marcada la planta 23. Yo iba al 7. Las puertas se cerraron, comenzamos a subir.



 - Ehm... - murmuré. Me miró, con asco; y apartó de nuevo la vista.

Y de repente estábamos en la 23. Salió y me quedé allí: contemplando su figura alejarse sobre la impoluta moqueta mientras las puertas se cerraban en mis narices. De nuevo estaba en aquella situación. Pulsé el 7 y bajé. Mi maleta estaba en la puerta de mi habitación. Entré con ella y me acerqué a la ventana. No tardé mucho en bajar al bar.

A la mañana siguiente, me pareció haber soñado lo perfecto. Y ahora apenas podía recordarlo. ¿Qué sería concretamente? No más que un irreal sueño. Bajé al comedor a desayunar. No estaba por ninguna parte. Quizás no la viera más. Quizás se hubiera ido, o estuviera a punto.

**Nota del autor:

La verdad es que me habría gustado acabar esta entrada, pero no he podido. Y quizás es un poco pronto para decir que penséis un final de ésta, pues apenas ha sucedido nada. Comencé a escribirla en un momento y ese momento se fue y ya no sé cómo acaba. Así pues, imagina una historia a partir de esta, y coméntala si quieres compartirla.

 

4 comentarios:

  1. A veces no es necesario que pasen cosas de peso para que realmente pase algo. Yo creo que el simple hecho de que haya coincidido con la perfección en el ascensor es suficiente. Es como esos enamoramientos de desconocidos por la calle: no ha pasado nada, pero ha pasado todo.

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    1. Lee 'Segundo eléctrico' si no lo hiciste.
      Un saludo.

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  2. O quizás fue un sueño, o ya era muy tarde cuando llegó al hotel y sus ojos le engañaron. O puede que ella sea una especie de criatura malvada que ha endemoniado la habitación de la planta 23 como la peli esa de John Cusack 1408. Aún así el principio prometía un buen final, seguro que así era antes de que lo olvidases.

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  3. Odio esos momentos. Son embusteros. Empiezas con el frenesí inspirativo, con ls pilas a tope, y de repente, ¡PUF! A la mierda.
    De todas maneras creo que el escrito te ha quedado estupendamente. Tienes un estilo personal que encandila. Muy fiero.

    ¡Un beso!

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