Las luces se encendieron, las cámaras dejaron de grabar y los actores dejaron de serlo. Una estampida quedó formada en el escenario y tras él, como cientos de cazadores acechando su presa y lanzándose finalmente a por ella. La silla del director aún la ocupaba, y esperaba no levantarme en un largo rato. Mi actor principal ya arranca su coche, y no tardará mucho en estar en cualquier otra parte. Mi actriz principal. Ella sigue rodeada de algunos aduladores que tan solo deseo esfumar con un chasquido de dedos. Pero no soy esa clase de magos. Veo en su cara inconformidad. La llamo. Me mira. Todos me miran. Ella comienza a venir. Tiene huevos que el director esté más nervioso que la actriz.
22 jul 2012
18 jul 2012
Tiny dancer.
Caminábamos despacio con prisa. Eran días de joder por su aroma. Esencia. Volvíamos tarde y salíamos temprano. Nos empujábamos como quien empuja sin querer empujar. Mirábamos al mundo sin esperar que nos devolviera la mirada. Música sin escenario; ya lo construíamos. Pero siempre improvisando, ¿qué más da que todo salga mal alguna vez? Horrible el resto de ojos que la miraban. Ojalá tan solo alguno de ellos fuera meritorio de contemplarla para no sentir el impulso de decir Oye, córtate. Pero para nada. Tampoco puedo hablar demasiado yo.
Pero hoy quiero recordar aquel piano. Aquella vuelta de noche. Cenas en no restaurantes, y cines de mierda. ¿Te gusta Elton John? Claro. No lo sabía. Joder, mi pequeña bailarina. Ojalá llegues a cualquier escenario que esté construido sin importar cuánto público haya. Pero, abrázame joder. Como cuando durábamos minutos y minutos. Las luces de la autopista jamás habían iluminado tanto. Y es que no hay nadie que nos mire. Vuela ahora. No hay testigos. Solo lo sabremos nosotros. Solo. Solo contigo.
Y yo, no desearía tenerla de otra forma~
Pero hoy quiero recordar aquel piano. Aquella vuelta de noche. Cenas en no restaurantes, y cines de mierda. ¿Te gusta Elton John? Claro. No lo sabía. Joder, mi pequeña bailarina. Ojalá llegues a cualquier escenario que esté construido sin importar cuánto público haya. Pero, abrázame joder. Como cuando durábamos minutos y minutos. Las luces de la autopista jamás habían iluminado tanto. Y es que no hay nadie que nos mire. Vuela ahora. No hay testigos. Solo lo sabremos nosotros. Solo. Solo contigo.
Y yo, no desearía tenerla de otra forma~
2 jul 2012
Poeta sin primavera.
El tiempo de las musas se ha acabado, gritaba. Y es cierto, no mentía; las musas se han extinto. Aquellos tiempos ya pasaron. Las ganas de conquistarlas, describir cada gesto, cada partícula de su ser. El amor por blogs, el odio por el blog; la vida y la envidia. El llegar y buscar palabras ajenas. No, no tan ajenas. Ya no hay nada de eso. Ahora os contaré una historia. La de un chico en un siglo no muy lejano a este, que quedó cautivado por la más hermosa chica de su mundo. Durante décadas la escribió cada día y cada noche. Y aunque ya la tenía más que hechizada por sus palabras, continúo saciándola. Así cada día, y cada noche; hasta que se acabaron las palabras. Y yo que te creía eterna y perfecta, decía. Ella se casó. Él se cansó. Y continuó escribiendo a la vida sin esperar ninguna caricia como antaño. Ahora él era el insatisfecho. No quería escribir, no quería que le escribieran. Los tiempos pasaron, y quería seguir viviendo aquellos, pero ya era imposible. Ni la recordaba. Y entonces se retiró a algún lugar, y murió.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)