11 ago 2012

Despedidas con glamour.

 - Bueno tío, entonces pasé por delante y lo vi abierto.
 - ¿Y entraste?
 - Eso mismo. No me preguntes porqué, pero sentía que tenía que hacerlo.

El barman recicló nuestras copas; con menos alcohol.

 - Entonces -seguí- estaba todo jodidamente oscuro. O sea, no se veía absolutamente nada. Pero seguí.
 - Estás loco -bebió.
 - Llegué a alcanzar el hueco de las escaleras, y mirar arriba -bebí-. Y vi una luz que saldría de algunas de las puertas; así que decidí subir.
 - ¿Para?
 - Cállate. Subí y subí, y parecieron quinientos escalones. Por fin llegué, y evidentemente una de las cuatro puertas de la planta estaba abierta. Y la luz huía de aquel lugar. No como yo. Así que fui a contraluz.
 - ¿Y qué pasó?
 - Que te calles he dicho. Entré directamente a un pasillo, y veía una sombra procedente de la sala de estar, así que fui. No me preguntes porqué. ¿Sabes qué era la sombra?
 - Qué.
 - Una mujer devorando a un hombre, o lo que una vez fue.

2 ago 2012

Hotel [Incompleta]


Bajé del taxi hundiendo mi ya no reluciente zapato izquierdo en cualquier charco formado en la pretérita tarde. Imposible fue no exclamar un MIERDA. El taxista bajaba por su lado y abría el maletero, acercándose a la misma vez el botones del hotel a completar el trabajo. Mientras sacudía mi pierna al aire, vi de nuevo a aquella mujer atravesar el hall del hotel; no pude hacer otra cosa que apresurarme a seguir su paso. "¡Señor! ¡Su maleta!", apenas le escuché. Empujé con violencia aquella puerta forrada en oro y me encontré de nuevo allí. Pulsó el reclamo un ascensor que ya abría sus puertas ante su hermosura, y yo tan solo estaba a algunos kilómetros de aquella escena. Solo pude correr. La velocidad disminuyó a medida que me aproximaba a su campo de visión, hasta finalmente entrar a paso firme, jadeante, y colocarme a su diestra. Dentro estaba marcada la planta 23. Yo iba al 7. Las puertas se cerraron, comenzamos a subir.